
ETIOPÍA.- Un hombre, autoproclamado profeta, intentó resucitar a un muerto después de dos días de haber sido sepultado. Los familiares casi lo linchan al ver que no consiguió traer a la vida al difunto, como lo había prometido.
El suceso sorprendente ocurrió en la localidad de Limu, región de Wollega, cuando el "profeta" Getayawukal Ayele, se acercó a los familiares que estaban de luto y les aseguró que podía resucitar al muerto, como hizo Jesús con Lázaro.
Ya habían pasado dos días desde que el hombre había sido sepultado, y de alguna forma,
Getayawkal – cuyo nombre significa “Dios sabe” – se acercó a la familia enlutada y los convenció de exhumar el cuerpo por lo que repitió las palabras de Jesús cuando resucitó a Lázaro.
La familia, fue persuadida por el profeta en el momento del dolor y concordó con la exhumación. Una multitud de familiares, amigos y curiosos fueron a acompañar el acto. Después de que algunos voluntarios cavaran el hoyo al mando del profeta.
Dinsa Debela, secretaria de la iglesia estaba cerca e intentó impedir que el ataúd fuera abierto, diciendo que esa situación estaba en contra de la doctrina de la iglesia.
Como no pudo convencer a los familiares y amigos acerca de la situación, Debela salió del lugar para no terminar agredida. En ese tiempo, el féretro fue abierto y el profeta descendió a la tumba, gritando “Belay tenese!” (Belay, levántate!).
Por algunos instantes, el autoproclamado profeta insistió, pero después, dijo que “no hay nada que pueda hacerse”, intentó salir del lugar, dejando el féretro abierto y el cadáver expuesto.
En este punto, la gente que veía en silencio toda la situación, se enojaron y comenzaron a golpear al profeta, de acuerdo a un informe de Dinsa Debel a la BBC .
La policía tuvo que intervenir para rescatar al “profeta” del ataque de la multitud, pero fue arrestado más tarde.
El suceso sorprendente ocurrió en la localidad de Limu, región de Wollega, cuando el "profeta" Getayawukal Ayele, se acercó a los familiares que estaban de luto y les aseguró que podía resucitar al muerto, como hizo Jesús con Lázaro.
Ya habían pasado dos días desde que el hombre había sido sepultado, y de alguna forma,
Getayawkal – cuyo nombre significa “Dios sabe” – se acercó a la familia enlutada y los convenció de exhumar el cuerpo por lo que repitió las palabras de Jesús cuando resucitó a Lázaro.
La familia, fue persuadida por el profeta en el momento del dolor y concordó con la exhumación. Una multitud de familiares, amigos y curiosos fueron a acompañar el acto. Después de que algunos voluntarios cavaran el hoyo al mando del profeta.
Dinsa Debela, secretaria de la iglesia estaba cerca e intentó impedir que el ataúd fuera abierto, diciendo que esa situación estaba en contra de la doctrina de la iglesia.
Como no pudo convencer a los familiares y amigos acerca de la situación, Debela salió del lugar para no terminar agredida. En ese tiempo, el féretro fue abierto y el profeta descendió a la tumba, gritando “Belay tenese!” (Belay, levántate!).
Por algunos instantes, el autoproclamado profeta insistió, pero después, dijo que “no hay nada que pueda hacerse”, intentó salir del lugar, dejando el féretro abierto y el cadáver expuesto.
En este punto, la gente que veía en silencio toda la situación, se enojaron y comenzaron a golpear al profeta, de acuerdo a un informe de Dinsa Debel a la BBC .
La policía tuvo que intervenir para rescatar al “profeta” del ataque de la multitud, pero fue arrestado más tarde.