Abril 21, 2026

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Las dos torres que los yihadistas quieren destruir en Israel
Un año más entramos en Iom Kipur con la sensación de que se nos viene encima una especie de tormenta perfecta en forma de sentencia.
Vista de la zona de los daños en el complejo y aledaños – Foto: Wikipedia – Dominio Público José I. Rodríguez
En este tiempo todos recordamos el acto terrorista más sangriento de la historia moderna en Estados Unidos, el 11 de septiembre del 2001, que cambiaron el mundo según la percepción de muchos.
Un atentado que está directamente relacionado con los últimos sucesos en Afganistán. El mismo espíritu que alentó, planeó y ejecutó el sangriento acto de terror está actuando en los dirigentes afganos del recién nombrado como Emirato Islámico.
Los medios de comunicación señalan que “15 miembros del nuevo gabinete de Afganistán figuran en la lista negra de terroristas de la ONU” lo que ya es un indicio de lo que está a punto de explotar en los próximos días.
La sentencia está dictada para Afganistán, sus dirigentes y para la pobre población afgana que ya está sufriendo el viejo terror yihadista.
Las Torres Gemelas de New York fueron arrasadas causando miles de muertes por la vileza del terrorismo yihadista y la desidia de unos dirigentes a nivel mundial que siguen sin ver el peligro que supone para todo el planeta la manada de sangrientos lobos islamistas que nos acecha. No son lobos solitarios los que asesinan cada semana en diferentes partes del mundo, sino manadas ejecutoras de lobos yihadistas que buscan derramar sangre y dominar el mundo.
El aumento generalizado del terrorismo yihadista se verá este año, más que nunca, a partir del Día de la Sentencia en medio de la debilidad de unos Estados Unidos humillados por la locura política de su actual presidente.
El resto de las naciones deben prepararse para una lucha sin cuartel contra el yihadismo que se ha envalentonado arrastrando por el fango a la primera potencia del mundo.
En Israel la perspectiva lamentablemente no es mejor en este año que en los anteriores. El sonado fallo en una cárcel de máxima seguridad permitiendo que se fugaran un grupo de peligrosos asesinos yihadistas ha puesto en jaque a todo el país que ve como los islamistas de puertas adentro de Israel y los de fuera de sus fronteras están campando a sus anchas.
La fuga de la cárcel de máxima seguridad es una vergüenza inadmisible que tiene que ser depurada rápidamente para un país con un prestigioso equipo humano y de innovación técnica en sistemas de seguridad contra el terrorismo internacional.
Las primeras revueltas de apoyo a los terroristas escapados se están gestando dentro de las mismas cárceles en Israel. Los miembros de la Yihad Islámica están desatando todo tipo de violencia para no ser separados y trasladados a diferentes cárceles en Israel.
El orden en las prisiones está seriamente puesto en duda bajo una política penitenciaria manejada por un gobierno de coalición progresista del cual el Partido Islamista forma parte.
¿El gobierno que una vez definimos como el del agua y el aceite sofocará este incendio?
Más peligrosos que los globos incendiarios de Hamás lanza contra Israel es esta fuga de terroristas y la situación de las cárceles que está poniendo en duda el prestigio que evidentemente tienen todas las diferentes Fuerzas de Seguridad en Israel. Unas fuerzas que valientemente defienden a la población civil combatiendo al terrorismo yihadista dentro y fuera de sus fronteras.
Las nubes negras de fuertes tormentas se ciernen sobre todo el mundo, pero particularmente sobre Israel que antes de Iom Kipur tiene que resolver el gravísimo problema de la fuga de los peligrosos asesinos de la cárcel de seguridad y la revuelta que ha estallado dentro de las cárceles israelíes.
El mismo espíritu asesino que ejecutó el atentado de las Torres Gemelas quiere destruir las “dos torres” más imponentes de Israel frente al yihadismo que son su sistema penitenciario, hasta ahora incuestionable por su alta seguridad, y las mejores fuerzas militares representadas por las Fuerzas de Defensa de Israel.
La anunciada tormenta está en ciernes y si Israel como nación no resuelve la situación sobrevenida la sentencia de Iom Kipur será el comienzo de un delicado año en materia de seguridad frente a los yihadistas que ya están levantando barricadas en las mismas cárceles.
Si antes de Yom Kipur no queda resuelta la fuga con la captura de los terroristas todo el escenario de Oriente Medio va a entrar en convulsión. Hoy más que nunca necesitamos rezar por la victoria de Israel. La paz será el resultado de la victoria de Israel frente a sus enemigos. Hazlo saber.
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
#Afganistán, #Torres Gemelas de New York, #Yihad Islámica
» En aras de Tzión no me callaré, y en aras de Yerushalaim no me quedaré quieto, hasta que su rectitud surja como resplandor y su salvación arda como antorcha.» Isaías 62-1.
Shemá Israel, inscripción hebrea que figura en la Menorá de la Knéset en Jerusalén. Obra de Benno Elkan, realizada en 1956. – Foto: Wikipedia – CC BY-SA 3.0 Dr. Natalio Daitch
El triángulo de acero.
Qué duda cabe, que nuestros sabios dictaminaron que la Torá, el pueblo judío, y la tierra de Israel, constituyen un triángulo de fuego. Y son justamente estos tres elementos que nos permiten operar en cualquier lugar del orbe. Sea el iehudí que se encuentra parado en Yerushalaim frente al kotel, como aquel otro que, batalla las cientos y miles de batallas que cualquier hebreo debe batallar a diario y constantemente a los fines de cuidar el idishkait o judaísmo. en cualquier lugar del planeta.

Diferentes órganos del mismo cuerpo.
Sea un soldado de las FDI, que arriesga su vida para proteger la Tierra de Israel o sus habitantes, un colono que se asienta en la Tierra disputada y planta bandera. Un israelí común que trabaja y vive en Israel. Un rabino que funda una yeshivá (escuela rabínica), sea en la propia Tierra Santa o en la diáspora y que insufla vida judía y motoriza a muchos niños y jóvenes en el camino de la Torá. Aquellos judíos que hoy en Israel se preparan para respetar la Shemitá o año del descanso de la tierra.
Una madre que trae hijos al mundo, un judío diaspórico que ayuda a mantener colegios, y cementerios (Jesed shel Emet o bondad verdadera para con los difuntos). O aquellos piadosos que logran reunir fondos para construir Mikves o baños rituales. Aquellos que trabajan por el kosher accesible a todo el kahal o congregación. Los concurrentes diarios a Templos que ayudan a mantener el minián o quorum necesario para poder oficiar todos los días comunes, sábados y festividades. Los dirigentes de verdad, que abandonan su comodidad, y aún a riesgo de su seguridad, activan y conducen instituciones comunitarias trabajando para perpetuar la vida judía y un judaísmo sustentable. Todos ellos, y muchos otros que sería extenso mencionar, todos ellos merecen ser llamados por» el amor de Tzión».

Días de Teshuvá. Final.
Transitamos los 10 días que median entre Rosh Hashaná y Iom Kipur, los días de arrepentimiento. Y el desafío es enorme, para cada iehudí, ya que en kipur se perdonan los pecados entre el hombre y D’os pero no entre el hombre y su prójimo.
Todas aquellas faltas, como ofensas o daños que hemos ocasionado, nos desafían a poder tomar la iniciativa y pedir perdón por aquello que hicimos por imprudencia, o inexperiencia, o por impulsividad, o por soberbia, o debido a cualquier yerro o enfoque que a nuestro parecer justificado o no, nos ha hecho tomar distancia de nuestro prójimo. No podemos amar la Torá o a Israel si no amamos a los judíos nuestros hermanos, siendo este el desafío final.
Como afirman nuestros sabios, si Sion fue destruida por odio gratuito, la corrección solo puede provenir de brindar amor gratuito. Pero amar a nuestros semejantes, no siempre es una tarea fácil, pero se trata del último muro que debemos salvar (saltar y derrumbar) si queremos ver como dice el versículo del profeta: » que su salvación arda como una antorcha».

Puede que después de todo no sea tan difícil, tender una mano a quién nunca nos saluda o voltea su cara, o desear un buen año a aquel familiar que nos pone distancia. O acercarnos (a saludar) en shalom a quienes pudimos haber lastimado o de quienes creemos tener derecho a estar enojados por alguna afrenta del pasado. O acercarnos a aquel judío que por alguna razón hemos esquivado e ignorado y obviado (evitado) o menospreciado.
En definitiva, la vida es corta, el tiempo urge, y solo la reunión y el acercamiento de los hermanos traerá la verdadera redención. Es mi deseo que el sonido del Shofar al final del día del perdón termine de despertar nuestros corazones para siempre. Y que sea entonces, que podamos ver la venida del meshíaj hijo de David en nuestros días. Y esto de lugar a la cesación de todos nuestros pesares y angustias. La reconstrucción del Beit Hamikdash en nuestros días y la redención definitiva de Israel y de la humanidad toda. Amén.
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
#Días de Arrepentimiento, #Iom Kipur, #Rosh Hashaná, #Torá

Pacifico Comunicaciones

PÁCIFICO COMUNICACIONES con más de 59 años de ministerio radial, difunde espacios culturales, musicales de entrevistas y noticias. Su elaboración y contenido están a cargo de profesionales especializados que nos permiten asegurar una amplia sintonía en todo el Perú.

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