

Xavier Cunningham, un niño de 10 años residente en Harrisonville (Misuri, EE.UU.) sufrió el pasado sábado un aparatoso accidente en el jardín de su casa.
Se cayó de su casita del árbol y aterrizó sobre un pincho (chuzo o brocheta) para carne que le atravesó la cabeza. A pesar de introducirse por la mejilla y salir por la nuca, el menor ha sobrevivido y no tendrá secuelas.
El pincho de metal no le tocó los ojos, ni la médula espinal, ni ningún vaso sanguíneo. El periódico Kansas City Star, que recoge la noticia, dice que los médicos afirman que es un “milagro” que esté vivo después del percance sufrido.
Koji Ebersole, el director de Neurología Endovascular del sistema de salud de la Universidad de Kansas, relató el proceso para tratar al menor desde que llegó con el utensilio, que sobresalía medio metro de su cara, a través de un video publicado por la Universidad. Cuenta que su principal preocupación eran los vasos sanguíneos del cuello y que requerían de la colaboración activa del niño para poder llevar a cabo la operación.
Xavier demostró ser “extraordinariamente resistente y valiente” y aceptó esperar hasta el domingo, prosigue Ebersole. Después de sopesar varias opciones, el equipo médico pudo sacar con éxito el pincho y opinan que el menor podrá recuperarse por completo.
Los efectos del huracán Florence, que las autoridades consideran “letal”, se sienten desde hace horas en la costa sureste de Estados Unidos.
Se estima que la tormenta tocará tierra el viernes en algún punto de Carolina del Norte, antes de moverse hacia el suroeste. Pese a ello, las bandas de lluvia y viento ya están causando estragos.
Florence se desplaza con vientos máximos sostenidos de 150 km/h, según el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. (NHC, por sus siglas en inglés).
A las 23:00 de la noche hora local (03:00 GMT), el NHC rebajó la categoría de la tormenta hasta el nivel 1, si bien esta calificación solo hace referencia a la velocidad del viento, por lo que siguen advirtiendo de la peligrosidad del fenómeno.
Uno de los fenómenos que más preocupa es la marejada ciclónica, que puede llegar a alcanzar los 4 metros.
El jueves por la noche, más de 150.000 inmuebles se quedaron sin electricidad en Carolina del Norte y en algunas zonas de la costa se registraron inundaciones.
Más de un millón de personas en la costa de Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia fueron instadas a evacuar las zonas en las que viven, y miles acudieron a los refugios de emergencia instalados por las autoridades.
Los meteorólogos advierten que un huracán puede ser muy peligroso más allá de su categoría, como quedó demostrado con el huracán Sandy en 2012.
Florence mantiene su potencial de marejadas ciclónicas a lo largo de las costas de Carolina del Norte y Carolina del Sur, y puede quedarse estancado durante una par de días, causando intensas lluvias en amplias zonas de la costa sureste estadounidense, destacan los expertos.
El modelo europeo vs el estadounidense: ¿cuál es el mejor para predecir la trayectoria de un huracán como Florence?
La marejada ciclónica causará que áreas que son normalmente secas cerca de la costa “se inunden por un aumento del nivel” del mar que podría alcanzar entre 9 y 13 pies (2,7 a 4 metros) de altura desde Cabo Fear, en Carolina del Norte, a Cabo Lookout, en el mismo estado, con “grandes y destructivas olas”, según previsiones meteorológicas.
Miembros de una iglesia doméstica cerrada recientemente en Chengdu, China, decidieron salir y predicar en las calles. Un video con el trabajo evangelístico fue divulgado por la misión China Missions.
El material, publicado por el obrero Christopher Gregory, muestra a los fieles en un parque de la ciudad, cantando, y predicando en público, lo que está prohibido en el país. En algunos momentos del vídeo es posible verlos entonando la música “Nada más allá de la sangre de Jesús” y anunciando el evangelio. Uno de los líderes de la iglesia empuñaba una Biblia en una mano y el micrófono en la otra.
“Las autoridades cerraron el templo la semana pasada y pensaron que sería nuestro fin, pero no lo fue. La gente llevó el mensaje del Evangelio a las calles e hicimos cultos en los parques. “Ellos observaban sorprendidos, sin saber qué hacer“, resalta Gregory en el texto que acompaña el post.
“Por primera vez, personas en toda China están diciendo ‘NO’ a lo que el Partido Comunista quiere: control. Quieren controlar lo que pueden hacer, en lo que pueden creer, donde pueden ir y lo que pueden decir. Esta es otra señal de que algo está empezando a formarse aquí en China, un llamado a la democracia “, relata Gregorio.
El régimen en vigor en China sólo permite que las “iglesias registradas”, que prestan cuentas al gobierno, realizan cultos. Hay miles de iglesias clandestinas, la mayoría de ellas se reúne en casas, como hacía la congregación de Chengdu. El Partido Comunista está cerrando iglesias en todo el país, sosteniendo pastores, Biblias quema y tratando de evitar que la libre expresión religiosa.
“El gobierno está tratando de silenciar todo lo que esté relacionado con el cristianismo a causa del crecimiento del número de cristianos. China está enfrentando una resistencia interna y las autoridades ven ese crecimiento [de la iglesia] como una señal de que están perdiendo el control sobre la sociedad “, explicó Gregory.
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