Abril 21, 2026

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Cada vez van quedando más claros los objetivos estratégicos de Rusia en esta guerra de agresión contra Ucrania. A continuación, los detallamos descriptivamente.
Aunque el desgaste de Rusia cada día que pasa es mayor, en términos de desprestigio internacional y de proyección global de su liderazgo, pero también en costes militares y humanos, las tácticas y métodos empleados por Rusia, así como sus acciones sobre el terreno, van dejando cada vez más meridianamente claros cuáles son los verdaderos objetivos de Moscú en esta guerra. Aniquilar económicamente a Ucrania. Está claro que Rusia pretende destruir la estructura económica de Ucrania, tal como se está comprobando con sus ataques a objetivos civiles y económicos, así como contra sus infraestructuras, de tal forma que el país tardará años en reponerse de la guerra y reconstruir lo destruido. Los ataques a las ciudades, como han hecho las fuerzas rusas en Mariúpol y Bucha, están provocando graves daños a la población civil, causando numerosas víctimas, y también a la economía de las mismas. Una Ucrania devastada, piensan los estrategas del Kremlin, será un paseo militar a la hora de controlar el Donbás e iniciar el proceso de partición del país, pero el cálculo, tal como se está viendo hasta ahora, puede resultar erróneo a tener de la numantina resistencia de los ucranianos y la llegada de importantes pertrechos militares a las fuerzas de este país.

En la nueva guerra híbrida de Rusia contra Europa, provocar una catástrofe humanitaria para desestabilizar a la Unión Europea y al continente. Para Moscú, los civiles no cuentan en esta campaña militar y los efectos colaterales, en términos humanitarios, no tienen ninguna importancia, sino más bien lo contrario: ayudan a su objetivo último que pasa por la destrucción total de Ucrania como actor internacional. Es más, es un objetivo militar de esta guerra el provocar una catástrofe humanitaria en las fronteras de Ucrania con sus vecinos para desestabilizar la región y, de paso, a la odiada Unión Europea (UE), que tendrá que dedicar ingentes fondos y recursos humanos para paliar la crisis provocada por los rusos en su acción contra Ucrania. Cuantos más civiles ucranianos salgan del país, mejor para Rusia, que así ve consumada su acción desestabilizadora más allá del territorio ucraniano ahora en guerra.
Crear un corredor territorial desde el Donbás hasta la frontera de Ucrania con Moldavia. Si observamos un mapa de la guerra en Ucrania, veremos que ahora casi todas las acciones militares rusas se producen en la zona del Donbás y alrededores. La caída de la estratégica y portuaria ciudad de Mariúpol contribuiría a crear ese gran corredor territorial que uniría al Donbás con la anexionada Crimea, para después, llegado el caso, atacar Odesa y alrededores para consumar el gran corredor desde esta región ahora en manos rusas hasta la frontera de Ucrania con Moldavia. Si este objetivo se cumpliera, no cabe duda que estaríamos ad portas de que el conflicto se extendiese más allá de Ucrania y el anhelo, por parte rusa, de unir a este corredor con la ocupada región de Transnistria en Moldavia -ahora en manos del XIV Ejército ruso- sería otro posible objetivo estratégico en esta guerra.
Controlar el mar Negro y cerrar el mar Azov a Ucrania. Desde el año 1991, en que ocurrió la implosión de la extinta Unión Soviética, Rusia ha mostrado claramente su interés por tener una salida al mar Negro y controlar militarmente un espacio que considera como suyo desde los tiempos de Catalina la Grande. Primero provocó violentamente la independencia de Abjasia, que era una región de la nueva Georgia independiente, y después reconoció la independencia de esa “república”. Los georgianos perdieron las dos guerras por intentar conquistar Abjasia, tanto en 1992 como en el 2008, y en su lugar los rusos se hicieron con el control de la misma, ocupando también la importante ciudad portuaria de Sujumi, un “balcón” estratégico ruso al mar Negro en la actualidad.

Después Rusia, en el año 2014, alentaría la independencia de Crimea para, a renglón seguido, proceder a la anexión de la misma, aprovechando el vacío de poder de Ucrania en una de sus muchas crisis políticas. Ahora, si cae Mariúpol, algo que parece solo cuestión de tiempo a tenor de la desproporción de fuerzas debido a la superioridad rusa, y se crea el corredor territorial entre el Donbás y Crimea, el mar Azov quedará definitivamente cerrado a cal y canto para los ucranianos.
La partición de Ucrania. Este un objetivo fundamental de la política exterior rusa desde el año 2014, en que se anexionó violando el derecho internacional a Crimea y provocando la secesión de los territorios del Donbás en la frontera entre Ucrania y Rusia, comenzando la guerra civil entre las fuerzas ucranianas y los separatistas de esa región. Después, siguiendo el mismo guion que el utilizado en Crimea, Rusia reconocería la independencia del Donbás antes de ocupar una buena parte de Ucrania en la actual guerra contra dicho país. El objetivo final será dotar a esta región de una suerte de reconocimiento al estilo del que gozan las ocupadas Abjasia y Osetia del Sur en Georgia, regiones financiadas, tuteladas y apadrinadas por Moscú que, aunque no gozan del reconocimiento internacional, sobreviven como entidades políticas separadas y soberanas.
Neutralizar a la periferia. Está claro que esta guerra no solamente va contra Ucrania, sino que Rusia ya ha expresado claramente su oposición a que países como Armenia, Georgia y Moldavia, las tres antiguas repúblicas ex soviéticas, pasen algún día a integrarse en la UE y la OTAN, las dos bestias negras del sátrapa de Moscú, Vladimir Putin.
En los tres casos, Rusia tiene presencia militar y así goza de capacidad de maniobra para desestabilizarlas: en Armenia desde el 2021 hay un contingente del Ejército ruso que opera como fuerza para el mantenimiento de la paz entre dicho país y Azerbaiyán en la región de Nagorno Karabah tras la humillante derrota de los armenios en una corta guerra ganada por los azeríes; Georgia fue atacada entre 1991 y 1992, tal como se explicó antes, por fuerzas secesionistas de Abjasia y Osetia del Sur, en una guerra perdida por los georgianos y que colocó a estas regiones bajo la égida de Moscú; y, finalmente, en Moldavia el XIV Ejército ruso apoyó activamente a los secesionistas de Transnistria y provocó la creación de esta entidad política no reconocida internacionalmente y separada de Moldavia. La neutralización de estos tres países, en el sentido de imponerles un veto en sus aspiraciones atlantistas y europeístas, es otro de los objetivos de Moscú en esta guerra, un objetivo que parece logrado dada la trágica experiencia ucraniana en este sentido. Nadie volverá a desafiar al oso ruso, lección aprendida para todos.
Fotos del autor: Tiflis, Chisinau, Yerevan Fuente : Ricardo Angoso Aurora Digital
Este año quiso que ambas celebraciones coincidieran, pero en verdad la una está asentada en la otra.
Monte Sinaí – Foto: Wikipedia – Dominio Público Dra. Bejla Rubin
Ahora pues, oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os enseño para que los ejecutéis, y viváis y entréis y poseáis la Tierra que Jehová, el Dios de vuestros padres te da. (Deuteronomio capítulo 4, Antiguo Testamento)
Es el encuentro de dos líderes judíos bregando por la transmisión a su pueblo la libertad y el amor entre los unos y los otros.
Jesús, rabí, sentado junto a sus discípulos, festejando Pésaj, no sabiendo que ésa sería su última cena. Su transmisión siempre estuvo inspirada en su maestro Moisés, y ambos se ocuparon por mejorar las condiciones de vida de sus semejantes.
Moisés se reencontró a si mismo en la soledad de la montaña de Sinaí y es precisamente allí donde escribe el decálogo, lo que sería el estamento de convivencia en libertad a transmitir a un pueblo que debía ser renovado, rescatado de la esclavitud, de su pensamiento temeroso y sometido a los mandatos de un tirano, el Faraón de Egipto.
El otro judío, nos referimos a Jesús, también se reencontró a si mismo en la soledad del desierto y da su último sermón en la montaña, congregando a una multitud a que sea libre del yugo romano. Esto le costó la vida dado que lo crucificaron como un ladrón, y con ese acto vil se habría de establecer el paradigma de una nueva religión, la cristiana, pero embebida de las enseñanzas del judaísmo dado que el creador de la nueva religión fue otro judío, al igual que su maestro Moisés, que a pesar de que los separaba 1.400 años de Historia, ambos defendían y bregaban por un mundo mejor sostenido de los ideales de libertad, igualdad, amor y aceptación de las diferencias.
La paradoja es que con el establecimiento de esta nueva religión con raíces judías, habría de nacer un nuevo afecto llamado: antisemitismo, siendo de esta manera el judío el nuevo y constante chivo expiatorio de la Historia hasta el presente. Cada vez que no funcionan las economías, cuando cunden las pestes, las sequías o las inundaciones, el “vil judío” es el responsable de todas las catástrofes mundiales. Y a pesar de que fueron encerrados en ghettos, marcados con una banda amarilla, color de la peste, cobrados impuestos de más por su sola existencia, matando a sus hijos, igual no alcanzaba para pagar la eterna culpa de seguir siendo judíos. En Polonia que albergaba la mayor cantidad de judíos de Europa, después de cuatro siglos de cebarse de ellos, se llevaron a cabo los hechos atroces de 1648, pues durante la sublevación de los cosacos medio millón de judíos fueron sacrificados. Tal fue su frenesí de cebarse con sangre judía que el punto culminante fue cuando las criaturas judías eran arrojadas en zanjas y enterradas vivas. Como se establece aquí, Hitler fue un fiel alumno y admirador en cuanto a maltratos y masacres de judíos se trata. No hubo de inventar nada nuevo, tan sólo perfeccionó el método. Vendrían las cámaras de gas, los pogromos en Rusia y Ucrania, hoy los terroristas palestinos que masacran a los israelíes a pesar de que éste pueblo hubo de nacer del mismo padre llamado Abraham y su sierva Hagar, igualmente somos tratados como plagas, insectos y ratas a exterminar, no obstante, en esta fiesta en la que celebramos la libertad, decimos una y otra vez a viva voz: Aún estamos acá. Jag Ha Pésaj Saméaj, Am Israel Jai!!!
La población judía de Israel comienza hoy a celebrar la festividad de Pésaj, la Pascua judía, en la que conmemoran el éxodo del Egipto faraónico y la obtención de libertad, en medio de un repunte de la tensión en la zona.
Soldados israelíes comen matzá de cara a la festividad de Pesaj Foto: Fuerzas de Defensa de Israel Uno de los elementos más salientes de esta festividad es la eliminación casi total de los productos con levadura, que muchos comercios gastronómicos y familias limpian con tiempo en la antesala del Pésaj, al punto de quitar hasta la última miga de pan de la casa.
Algunos, además, acuden a las pequeñas hogueras que se instalan en los distintos barrios religiosos la mañana previa al comienzo de la festividad y queman los últimos restos de productos con levadura.
El pan es reemplazado durante una semana por el pan ázimo o «matzá», un tipo de pan hecho con agua y harina, pero sin levadura, y que se come en recuerdo del que llevaban consigo los judíos que huyeron por el desierto y que, al salir a toda prisa de Egipto, no tuvieron tiempo de dejar que fermentara.
La celebración dará comienzo con la cena ceremonial de hoy, «seder» en hebreo, que sigue varias tradiciones como un lavado de manos de manera ritual, el consumo de cuatro copas de vino y la lectura de la Hagadá, libro que recopila el relato bíblico del éxodo de los judíos de Egipto hace más de 3.000 años tras más de 200 como esclavos y los 40 años que tardaron en cruzar el desierto hasta llegar a la tierra prometida.
Esta festividad coincide esta año con la Pascua cristiana y el mes sagrado musulmán de Ramadán, algo que preocupa a las autoridades debido a posibles incidentes en la Ciudad Vieja de Jerusalén, sobre todo tras los graves hechos de violencia desatados esta mañana por manifestantes palestinos contra policías israelíes en el Monte del Templo.
Israel decretó anoche el cierre de los cruces con Judea y Samaria (Cisjordania) a partir de esta tarde y hasta al menos mañana por la noche, que responde al temor por posibles ataques palestinos en el marco del actual repunte de tensión, que comenzó el pasado 22 de marzo y que ha dejado ya un saldo de 14 muertos del lado israelí. Aurora y EFE

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