Abril 18, 2026
En un hotel colmado de refugiados ucranianos al norte de Tel Aviv y en ocasión del día en recuerdo de las víctimas del Holocausto, Giandi Dubin, sobreviviente del sitio de Mariúpol, relata las dos veces que la guerra destrozó su vida. Consecuencia del bombardeo del hospital de niños de Mariupol, 9 de marzo de 2022 Foto ilustración: Armyinform.com.ua vía Wikimedia Commons CC BY 4.0 Perseguido por los nazis recién nacido y, con 81 años, bombardeado por los rusos.
«Cuando la guerra comenzó, y los rusos empezaron a bombardear Mariúpol con saña, no podía creer estar en ese estado de desamparo y angustia que provoca una guerra otra vez», cuenta Dubin, quien hace solo díez días que salió de Ucrania y por fin se siente a salvo en Israel.
Dubin muestra con orgullo su carné de la Conferencia de Claims que le acredita como sobreviviente del Holocausto. Nació en 1941, en un sótano de la antigua Stalingrado (actual Volgogrado en Rusia), a donde sus padres fueron evacuados desde Mariúpol cuando los nazis acechaban esa ciudad que siempre albergó una notable comunidad judía.
«Mi padre trabajaba en la fábrica metalúrgica de Mariúpol, que era estratégica y vital para el Ejército rojo, por lo que evacuaron a toda la plantilla y sus familias en Stalingrado para que la fábrica siguiera funcionando», explica Dubin en el hotel Park de Netanya, en la costa del centro de Israel, donde vive temporalmente con otros refugiados ucranianos judíos.
MEMORIA HISTÓRICA
Dubin es el protagonista del encuentro «Zikaron BaSalon» (Memoria en el salón), para contar su historia de supervivencia, una iniciativa que se repite desde hace once años en esta fecha, cuando Israel se pone de luto en el Día en Recuerdo de las Víctimas del Holocausto, que comienza el atardecer del 27 del mes nisán del calendario hebreo.
Este año recuerdan a los 2,7 millones de judíos exterminados en la antigua Unión Soviética, del total de 6 millones que murieron en el Holocausto.
Dubin prosigue su relato emocionado sobre la primera vez que la guerra le obligó a huir, cuando todavía estaba en el vientre de su madre. Ella estaba al final de su embarazo cuando salieron de Mariúpol, tras poner a salvo a sus dos hijos mayores mandándolos al Cáucaso con la abuela. Años después supieron que los nazis los mataron.
De Stalingrado fueron a Siberia y, no fue hasta 1948, ya terminada la II Guerra Mundial, que regresaron a Mariúpol, en la costa del mar de Azov.
«Allí crecí y tuve una vida feliz. Me casé, tuve una hija de la que estoy muy orgulloso, trabajé como profesor de física en la universidad y compré una linda casa unifamilar en un barrio residencial a las afueras de Mariúpol», resume Dubin.
«Hasta que llegó otra guerra», puntualiza después de una larga pausa para pasar a contar el infierno del cerco ruso a Mariúpol, el capítulo más cruento de la guerra en Ucrania, donde se estima que han muerto más de 20.000 civiles y 100.000 siguen atrapados bajo las bombas.
«Era una ciudad llena de vida, parques y zonas verdes. Hoy todo es gris de ceniza y ruinas», lamenta Dubin sobre la devastación de Mariúpol, «ciudad inundada de cadáveres hoy otra vez, como ya pasó hace 80 años».
«Es el mismo estado de desamparo que vivieron mis padres hace 80 años. Rezo para que la guerra termine y nadie tenga que vivir algo así nunca más», señala.
INFIERNO EN MARIÚPOL
Dubin, su esposa Valentina y su hija Tatiana se escondieron en el sótano de casa el 25 de febrero, cuando comenzaron los bombardeos, hasta el 5 de marzo. «Mi hija se dio cuenta de que los bombardeos seguían un patrón temporal y había 40 minutos entre bombas. Ese día, después de un bombardeo nos dijo que era el momento de huir».
El matrimonio no quería pero Tatiana les convenció. Fueron en su coche a casa de unos familiares en el centro de la ciudad, que entonces era seguro. Pero los ataques rusos llegaron ahí también y el 15 de marzo, todos -un total de siete personas- huyeron de nuevo en ese mismo coche.
«No teníamos nada que comer. En cuanto logramos escapar, paramos el coche y mi hija hizo una sopa con lo que encontramos por el campo y agua de lluvia», recuerda, hasta que llegaron a un improvisado campo de evacuados, donde escaseaba la comida y durmieron en el suelo en sacos muertos de frío.
Su mujer había memorizado el número de una línea de ayuda de la organización judía Chesed y llamaron inmediatamente. Les pidieron que viajaran hasta Zaporiya, donde les habían reservado un hotel. «Fue la primera vez en semanas que pude dormir, comer bien y beber agua potable». señala Dubin.
Luego siguió un periplo por Dnipro y Vinytsia hasta que voluntarios de Chesed les informaron de que el 18 de abril, hace solo 10 días, un coche les llevaría a la frontera con Polonia -él y su mujer la tuvieron que cruzar en silla de ruedas porque no tenían fuerza para caminar- y de ahí a Varsovia. Al día siguiente tomaron un avión a Israel.
«Ahora me siento a salvo, vuelvo a tener esperanza y un hogar», indica Dubin, agradecido por la segunda oportunidad que le brinda Israel, «una nación judía fuerte con la que no pudieron contar sus padres» que ha acogido a 16.000 refugiados ucranianos judíos. EFE
Cerememonia en vivo en recuerdo del Holocausto y el Heroísmo 2020. 20 Abril, 2020
Branko Lustig en Yad Vashem en Jerusalén Foto: REUTERS/Nir Elias Horario: 20 hs de Israel. 14hs de Argentina. 12hs Colombia y México.


Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Mansión donde tuvo lugar la Conferencia de Wannsee Foto: Meisterhaui Pixabay El 20 de enero de 1942, en una mansión de Wannsee, al suroeste de Berlín, quince miembros del gobierno de Adolf Hitler acordaron en solo 90 minutos el plan organizativo de la “Solución Final al Problema Judío”, la decisión definitiva sobre lo que se conocería como el Holocausto. La villa albergó hace 78 años lo que se conoce como la Conferencia de Wannsee y el lugar es ahora un Centro de Formación y Lugar Conmemorativo, que acaba de inaugurar una exposición que cuenta la historia de uno de los mayores puntos de inflexión en los métodos de asesinato sistemático del régimen nazi. La decisión de llevar a cabo estos asesinatos, sin embargo, no se tomó en aquella reunión, como explica la directora del departamento educacional de la Casa de la Conferencia de Wannsee, la doctora Elke Gryglewski. "La decisión para el asesinato sistemático ya fue tomada antes, supuestamente en algún momento del otoño de 1941. Ya existían todos los elementos que son parte del asesinato sistemático: los fusilamientos en masa, las deportaciones, también los primeros campos de exterminio ya existen”. "Por eso cuando esta reunión tiene lugar la meta es la organización”, puntualizó. “Implementar la distribución de trabajo entre los diferentes ministerios y también discutir la pregunta de cómo van a ser afectados los hijos de parejas judías y no judías." La toma de estas decisiones era muy importante para el gobierno alemán, que a comienzos de 1942 todavía esperaba acabar pronto la guerra, por lo que el encargado para organizar y llevar la reunión fue un general de las SS, Reinhard Heydrich. Una vez resueltos todos los detalles, las decisiones tomadas durante esos 90 minutos en Wannsee no tardaron en hacerse efectivas por el resto de Europa. “La organización acordada aquí se implementa rápidamente; después de la conferencia se construyen los campos de exterminio que aún no existían dentro de campos de concentración que ya existen, se construyen las cámaras de gas y a partir del verano de 1942 empiezan las deportaciones sistemáticas por toda Europa”, explicó Gryglewski. UN LUGAR PARA EL DESCANSO DE LAS SS El lugar elegido para la conferencia fue esta villa a las afueras de Berlín: una mansión a las orillas de un lago y rodeada de naturaleza, en una zona de vacaciones de la clase alta berlinesa. La casa fue vendida en 1940 a una fundación creada por el propio Heydrich, y utilizada hasta el final de la guerra como vivienda y lugar de recreo para oficiales de las SS. Con espacio suficiente en sus tres pisos, amplios jardines y la facilidad de llegar en algo menos de una hora al centro de Berlín, esta casa fue el lugar idóneo para compaginar este servicio casi hotelero con el trabajo institucional que los altos mandos de las SS debían hacer. Aunque allí tuvieron lugar muchas conferencias, esta es sin duda la más importante y recordada por las consecuencias que acarreó para los judíos de toda Europa. MEMORIA HISTÓRICA DE LA CASA DE WANNSEE Allí se encontraron, ya al haber acabado la guerra, los documentos que probaban la verdadera relevancia de la conferencia, pero no se les dio mucha importancia y la casa se convirtió en un centro de recreo para niños hasta 1988, cuando por fin se toma la decisión de convertirlo en lugar conmemorativo. "Durante ese periodo ya había esfuerzos de sobrevivientes como el historiador judío Joseph Wulf", explicó Gryglewski, "que ya en 1964 quiso instalar aquí un centro internacional de documentación para dar la posibilidad a quien quiera de investigar al régimen nazi". Sin embargo, el historiador se encontró con la reticencia del gobierno, ya que por aquel entonces, explicó Gryglewski, "aún había muchos ex nazis en puestos gubernamentales, y no se quería hacer un centro de documentación como este". "Lo que es trágico es que Joseph Wulf, cuando ve que su iniciativa no se cumple y está claro que no se va a cumplir, se suicida en 1964, lo que nos muestra lo difícil que habría sido vivir en esas primeras décadas de la posguerra, en una sociedad que todavía estaba muy dominada por las ideas y por las personas del régimen nazi." La historia de Wulf, así como la de la propia casa y de la sociedad de la época, han sido incluidas en la nueva exposición junto con la información y documentos que se han podido recuperar de la reunión. Con todos estos elementos, espera Gryglewski, los visitantes podrán tener una visión global de lo que ocurrió en la conferencia de la Casa de Wannsee, que en tan solo una hora y media marcaría tan drásticamente la historia de Europa y del mundo. EFE
Benjamín Netanyahu en la cereminia del Holocausto Foto Kobi Gideon GPO vía Flickr
La ceremonia celebrada hoy en el Museo del Holocausto de Jerusalén en recuerdo de los 75 años de la liberación del campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau aunó un rotundo mensaje contra el antisemitismo y el extremismo, pero también tuvo un marcado tono político con alusiones a las sanciones contra Irán.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, acusó a Teherán de ser el "principal impulsor de antisemitismo" y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se refirió implícitamente a Polonia, ausente en el acto, al decir que "los campos de la muerte no fueron manejados solo por los nazis sino también por sus secuaces".
Antes de que comenzara el acto central, la delegación ucraniana cedió sus asientos a sobrevivientes después de que trascendiera la polémica y el descontento de estos en un acto donde solo 100 de los cerca de 800 invitados eran personas afectadas por la tragedia.
El Quinto Foro Mundial del Holocausto honró este jueves la memoria de los asesinados en el campo de exterminio nazi, liberado hace 75 años, y cuyo recuerdo fue el eje central de una jornada histórica para Israel, que reunió a más de 40 líderes mundiales.
ISRAEL Y ESTADOS UNIDOS CONTRA IRÁN
Tras un emotivo discurso del presidente del Estado de Israel, Reuven Rivlin, el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, aprovechó la ocasión para solicitar al mundo que incremente la presión sobre Irán.
"Estoy preocupado porque todavía no he visto un posicionamiento unificado y decisivo contra el régimen más antisemita del planeta, un régimen que busca abiertamente desarrollar armas nucleares y aniquilar al único Estado judío", señaló el mandatario.
Además, Netanyahu citó las lecciones del Holocausto para subrayar que "el pueblo judío aprendió a tomar en serio las amenazas de aquellos que quieren destruirlo", y advirtió que Israel hará "lo que tenga que hacer" para defenderse al tiempo que agradecía al presidente estadounidense, Donald Trump, por su firme postura contra Teherán.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, se sumó al llamamiento de Netanyahu, al enfatizar la necesidad de "tomar una postura fuerte" contra Irán, país al que denunció como el "principal impulsor de antisemitismo" y "único Gobierno en el mundo que niega el Holocausto como política estatal".
POLONIA, PRESENTE EN AUSENCIA
El costado político del evento se hizo presente desde mucho antes de la ceremonia, cuando se confirmó que Andrzej Duda, presidente de Polonia (donde se encuentra Auschwitz-Birkenau), se negó a asistir por no tener turno de palabra en el acto principal.
Esta decisión se dio en el marco de una disputa entre su país y Rusia en torno al rol de cada uno durante la Segunda Guerra Mundial, que fue implícitamente mencionada hoy por Putin, al señalar a "secuaces en varios países".
Putín insistió además en que fue "el pueblo soviético fue quien puso fin a los planes terribles de los nazis" y enfatizó que no se debe olvidar "a los colaboradores", a los que tacho de "sinvergüenzas".
EUROPA, DE LA VERGÜENZA A LA UNIDAD
El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, se presentó con la "carga histórica de la culpa" e hizo una fuerte autocrítica cuando describió recientes hechos de violencia contra judíos en su país, incluso mencionando explícitamente a la extrema derecha, que ha crecido en popularidad en Alemania en los últimos años.
Además, consideró que el antisemitismo "aparece bajo el disfraz de crítica a la política de Israel".
Su homólogo francés, Emmanuel Macrón, también se mostró alarmado porque "la oscura sombra del antisemitismo está renaciendo" y aprovechó para enviar un mensaje de unidad a Europa, que dijo "debe mantenerse unida, nunca olvidar y jamás dividirse. Esa es también nuestra lección y nuestro aprendizaje".
LOS SOBREVIVIENTES, AL FINAL
El encendido de una antorcha de la memoria fue una de las pocas intervenciones de sobrevivientes en una ceremonia que tuvo como protagonistas a los líderes mundiales, despertando incluso molestia entre algunos de los cerca de 200.000 sobrevivientes del Holocausto que viven en Israel y no pudieron asistir al evento.
Las ofrendas florales de los mandatarios, como el rey de España, Felipe VI, y el presidente argentino, Alberto Fernandez, seguidas por una oración fúnebre judía, un minuto de silencio y el himno israelí ("Hatikvá") dieron por finalizado el histórico evento. EFE y Aurora
Foto de archivo: Moshe Milner / GPO Durante la Marcha por la Vida llevada a cabo este jueves entre Auschwitz y Birkenau en la que participaron miles de personas de todo el mundo, el cantor oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel cantó el himno nacional de Israel, "Hatikvah" (La Esperanza).
En las redes sociales, los usuarios definieron el canto del himno de Israel en Auschwitz como un acto de simbolismo único de "el triunfo de la luz sobre la oscuridad, de la superación del pueblo judío frente al Holocausto".

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