Abril 18, 2026
Benjamín Netanyahu Foto: Knéset
Se dice que en el combate de Heraclea, contra los romanos, en el año 280 a. C., las pérdidas del ejército del rey Pirro de Epiro fueron tan graves que, mientras contemplaba el campo de batalla, expresó: “Otra victoria como esta, y tendré que volverme solo a casa”.
Considerando la noción de las llamadas “victorias pírricas”, podría insinuarse en alguna medida que paradójicamente el enorme triunfo de la corriente ideológica que representa el primer ministro, Benjamín Netanyahu, terminó conduciendo al país al empate político y amenaza actualmente con derribarlo del poder.
De hecho, tras la retirada de Gaza, en 2005, y la consiguiente toma del poder de la Franja por parte de Hamás, en 2007, no hay demasiado entusiasmo en el público israelí por repetir la misma aventura en Cisjordania (Judea y Samaria) -que dicho sea de paso domina desde sus colinas la planicie costera mediterránea, que alberga el corazón económico de Israel-.
Habida cuentas de que los palestinos están amargamente divididos y que las probabilidades de llegar a un acuerdo son casi ínfimas, era posible sospechar que el eje político electoral se trasladaría desde el “conflicto” hacia cuestiones, hasta hace poco, secundarias, tales como la relación entre Estado y religión, corrupción, justicia social, etc.
En este sentido, el primer ministro, de la Autoridad Palestina, Mohammed Shtayyeh, destacó acertadamente la inexistencia de diferencias significativas entre Netanyahu y sus principales rivales políticos.
“Francamente, la diferencia entre Benny y Bibi (Benny Gantz y Benjamín Netanyahu), no es más grande que la diferencia entre la Pepsi Cola y la Coca-Cola”, apuntó Stayyeh.
Efectivamente, el partido Azul y Blanco (Kajol Laván) lleva como líderes a tres generales, dos de ellos sirvieron como jefes del Estado Mayor (Benny Gantz y Gabi Ashkenazi) durante el mandato del propio Netanyahu y uno como su ministro de Defensa (Moshé Yaalón). Por lo que no es de suponer que estemos a las puertas de un cambio de paradigmas en relación a los asuntos de seguridad.
Incluso, desde el partido Likud, encabezado por Netanyahu, algunos diputados han reconocido que la hostil campaña electoral del primer ministro hacia los árabes-israelíes, que componen alrededor de un 20 por ciento de la población, terminó movilizando masivamente a ese sector hacia las urnas, dañando como un boomerang las posibilidades del titular del Ejecutivo.
Extrañamente, pareciera que la victoria ideológica de Netanyahu no estuvo a la par de su estilo político, que terminó alienando a muchos de sus antiguos aliados (tales como Avigdor Liberman, Moshé Yaalón, Benny Begin, etc.), lo que podría ser una de las razones que están minando sus posibilidades de mantener las riendas del poder.

Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Benjamín Netanyahu y Donald Trump Foto: Haim Zach GPO
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunirá el próximo lunes con el primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien visitará Washington apenas dos semanas antes de las elecciones del próximo 9 de abril en Israel, y en un momento en el que la Casa Blanca ultima su plan de paz para la región.
Trump mantendrá un encuentro de trabajo con Netanyahu el lunes 25, y también cenará con él el martes 26 de marzo, informó la Casa Blanca en un comunicado.
"El presidente y el primer ministro conversarán sobre los intereses compartidos de sus dos países y sus acciones en Oriente Medio durante su encuentro de trabajo", indica la breve nota.
Netanyahu tenía previsto visitar Washington la semana que viene para participar en la conferencia anual del principal grupo de presión proisraelí en EE.UU., AIPAC, y aprovechará por tanto su viaje para reunirse de nuevo con Trump.
En 2015, Netanyahu también viajó a Washington en una fecha muy próxima a las elecciones israelíes para dar un discurso en AIPAC, y el entonces presidente estadounidense, Barack Obama, decidió no reunirse con él para no dar la impresión de que la Casa Blanca tenía preferencias o quería influir en el resultado de los comicios.
El Gobierno de Trump no parece compartir esa preocupación, a juzgar por las declaraciones que hizo este lunes el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, al comienzo de un viaje a Israel.
"Siempre hay unas elecciones a la vista. Nosotros tenemos elecciones dentro de un año, ellos dentro de menos de un mes. Pero voy a Israel por la relación tan importante que tenemos", afirmó Pompeo a los periodistas que viajaban con él.
Se espera que el partido de Netanyahu, el Likud, le respalde para encabezar un nuevo mandato tras las elecciones de abril, aunque el actual primer ministro llega a los comicios afectado por la reciente acusación en su contra en tres casos de corrupción.
La Casa Blanca planea presentar después de las elecciones israelíes su plan para la paz entre Israel y los palestinos, redactado por el yerno de Trump, Jared Kushner, y el enviado estadounidense para Oriente Medio, Jason Greenblatt.
Kushner adelantó en febrero que su plan incluirá propuestas sobre cómo resolver los temas más espinosos en el conflicto, incluido "el establecimiento de fronteras", pero los palestinos han criticado duramente el enfoque de Washington y, en particular, su reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel. EFE y Aurora

El pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado hoy la moción de censura presentada por el PSOE contra Mariano Rajoy y que hace presidente del Gobierno al líder socialista, Pedro Sánchez.

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