La tecnología forma parte del desarrollo del cine desde el inicio, pero desde que el séptimo arte se mudó al streaming, las películas están, literalmente, en nuestras manos. ¿Se perderá la vieja costumbre de ir a una sala?
De las salas del cine a la sala del hogar. La tecnología ha permitido que podamos disfrutar del séptimo arte en la comodidad de nuestras casas. Pero, ¿es esta la mejor forma de disfrutarlo? Cada cinéfilo tiene la palabra.
El 28 de diciembre de 1895, los hermanos franceses Auguste y Louis Lumière realizaron en París la primera proyección cinematográfica abierta al público. Para ello, eligieron el Salón Indio del Gran Café del Boulevard, un espacio de pocos metros cuadrados, bajo la premisa de “si es un fracaso, pasará inadvertido”. ¿Sabrían las 35 personas que asistieron a esa función que estaban pagando un franco por presenciar un momento que cambiaría el mundo? Si no lo sabían al entrar, lo tuvieron claro al salir. Georges Méliès, quien estuvo presente en dicha ocasión, escribió después que los espectadores quedaron boquiabiertos, estupefactos y sorprendidos más allá de lo que puede esperarse. Cinco años después, durante la Exposición Universal de París de 1900, los Lumière proyectaron su trabajo ante poco más de 80.000 personas. El cine se consolidaba así como el espectáculo de masas.
El primer cartel de cine de la historia, el de la película El regador regado de los hermanos Lumière (1895)
Aunque las películas de los Lumière apostaban por el registro documental, desde el inicio hubo esfuerzos por experimentar con las posibilidades del celuloide para contar historias diversas, como lo muestra la realización, en 1896, de El hada de los repollos, un cortometraje mudo francés basado en un cuento popular infantil. Fue la primera película dirigida por una mujer, Alice Guy y también la primera adaptación cinematográfica de un relato.
Raoul Gallaud, el dueño de la sala francesa Eden-Théâtre, emepezó a transmitir regularmente películas de los Lumière en 1899. La primera proyección reunió a 250 espectadores. Es considerado ahora la sala de cine más antigua del mundo.
La creación del espectáculo
Cuando, en 1902, el ilusionista y director de teatro francés Georges Méliès proyecta la primera película de ciencia ficción de la historia, Viaje a la Luna, se consolida la evolución no solo en la narrativa, sino también en la forma en la que se filmaban las historias. Méliès echó mano de todos sus conocimientos como teatrero y de su curiosidad inventiva para construir escenarios, acudir a rudimentarias técnicas para aplicar efectos especiales e incluso colorear la cinta para las proyecciones. Fue, probablemente, el primer realizador en explotar las posibilidades del cine como arte.
Mientras tanto, en Estados Unidos, la primera proyección pública de una película había sido en 1896, en Nueva York. Desde el primer momento, la conexión del público con el cine fue evidente, por lo que no escapó del ojo de las productoras su potencial comercial, y este aumentó cuanto más complejos se volvieron los productos cinematográficos.
En 1908 ocurre un hecho de vital importancia para la industria hollywoodense Tomás Alva Edinson, --quien en 1891 comercializó el kinetoscopio, el precursor del moderno proyector de películas-- funda la Motion Picture Patentes Company (MPPC), paraguas bajo la cual reúne diversas empresas relacionadas con la naciente industria cinematográfica. Así Edison obtuvo legalmente el control total del negocio: las patentes de las cámaras, de la película y de los proyectores. Esto significaba que los productores, distribuidores y exhibidores deberían pagar por una licencia para poder trabajar legalmente. Como respuesta se formó un movimiento independiente en contra de la medida y de la compañía; empezaron a usar proyectores, cámaras o películas modificados o conseguidos en el mercado negro. A decir del crítico Ricardo Bedoya, “esta es la prueba de que el cine nació siendo pirata”.
La MPPC se oponía a la dirección que estaba tomando el cine, defendía el cortometraje y atacaba al naciente starsystem por el que apostaban los independientes, cuyo cine empezó a formar estrellas como Florence Lawrence, actriz canadiense de formación teatral que llegó a trabajar en el cine en el año 1906. Entonces, la guerra entre independientes y la MPPC no era únicamente comercial, sino que estaban en juego los formatos, la creación, el consumo. Vale recordar que de esos independientes nacieron las majors: Universal, Paramount, MGM, Warner y Fox.
En 1911 se asienta el primer estudio cinematográfico en la zona de Hollywood: Nestor Motion Picture Company, fundado en 1909. Desde entonces, el distrito fue evolucionando hasta convertirse en la meca del cine mundial.
Mientras tanto, en el Perú, el cine era un espectáculo ambulante, pues las películas solían exhibirse en carpas itinerantes y en algunos teatros, hasta 1909, al menos, año en el que la Empresa del Cinema Teatro construyó la primera sala para este fin, el Cinema Teatro de la Calle Belén. Este fue el primer paso para una empresa que asumiría el monopolio del mercado fílmico nacional, tanto en la producción como en la distribución y la exhibición por las siguientes tres décadas. En 1913 se estrenó Negocio al Agua, comedia de cinco partes, escrita por Federico Blume y Corbacho. Esta cinta constituye la primera película de ficción peruana.
Volviendo al norte del mundo, la paternidad del cine de ficción estadounidense suele atribuirse a Edwin S. Porter, quien en 1903 innovó el montaje al unir diferentes fragmentos de distintas tomas de un filme para formar un todo narrativo y lo puso en práctica con la película de ocho minutos Asalto y robo de un tren. Pero con el estreno, en 1915, de El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith, se establece una forma de narrar distinta de la que se había hecho hasta entonces, saliendo de los planos fijos, desplazando la cámara y abandonando la costumbre de filmar individuos solo de cuerpo completo con tomas panorámicas y primeros planos, así como montajes paralelos.
Esta obra convirtió el cine en una forma artística muy popular, y dio lugar a que en todo Estados Unidos aparecieran y prosperaran pequeñas salas de proyección, los llamados nickelodeons. En palabras del historiador de cine Charles Musser: “No es exagerado decir que el cine moderno se inició con los nickelodeons” . Ahora bien, la industria cinematográfica crecía cada vez más y los nickelodeons resultaron insuficientes. La demanda se hizo más grande, se producían más largometrajes, las ciudades crecían y, con ellas, su población y los adeptos al cine. La consolidación de la industria necesitó de salas grandes, cómodas y mejor equipadas. Nacían así las salas de cine.
A más tecnología, más cine
En 1916 llega al cine el sistema Technicolor, que permitió la realización de películas en color. Este es un punto de inflexión fundamental para la industria. El primer largometraje rodado completamente con este sistema fue Becky Sharp de Rouben Mamulian, estrenada en 1935, aunque artísticamente consiguió su máxima plenitud en 1939 con Lo que el viento se llevó.
Aunque cuando pensamos en tecnología es inevitable remitirnos al 3D, y lo imaginamos como algo muy reciente, lo cierto es que en 1922 se estrena The Power of Love, película muda estadounidense que se convierte el primer largometraje 3D estrenado comercialmente en el mundo. Es así que el 3D llega a la pantalla grande antes que el sonido, que llegó en 1927 con el estreno de El cantante de jazz , de Alan Crosland. El avance técnico que lo hizo posible fue el Vitaphone, sistema que permitía grabar bandas sonoras y textos hablados en discos que luego se reproducían al mismo tiempo que la película. En el Perú la primera película sonora peruana que se realizó fue Resaca (1934) dirigida por Alberto Santana ambientada en el mundo del boxeo.
La creación de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood se da el 11 de mayo de 1927, incluyendo como miembro honorario a Thomas Edison. Inicialmente se establecieron cinco ramas: productores, actores, directores, escritores y técnicos. El primer presidente fue Douglas Fairbanks. La primera ceremonia de los premios Oscar fue el 16 de mayo de 1929, en el hotel Roosevelt en Los Ángeles.
El doblaje se empezó a usar en 1933. La primera película doblada al castellano fue una película francesa llamada Entre la espada y la pared (1931). El doblaje tuvo que realizarse en Francia. En aquellos tiempos se trataba de un proceso muy laborioso, ya que los profesionales debían memorizar varias páginas de los diálogos y sincronizarlos con los movimientos de los labios de los actores. Pero fue Blancanieves y los siete enanitos, el primer largometraje de animación sonoro y a color de Walt Disney, que al siguiente año se convirtió también en la primera película doblada por un estudio estadounidense en la historia.
La primera primera película 3D a color fue Bwana Devil, de Arch Oboler, en 1952. Para esto se usó el sistema, ideado por M.L. Gunzberg, que consistía en dos rollos de película que debían proyectarse al mismo tiempo y estar perfectamente sincronizados. Sin embargo, el efecto tridimensional solo se lograba en los asientos centrados y las gafas solían causar dolor de cabeza en los espectadores.
Bwana Devil, de Arch Oboler, es la primera película 3D sonora y a colores en estrenarse comercialmente. Fue en 1952.
Una revolución tecnológica que impulsó un cambio en la proyección y la realización fue la creación del sistema Cinemascope en 1953, sistema creado para competir con la televisión. El sistema lograba una proyección en pantalla que podía alcanzar hasta 2 metros 70 cms. La introducción del Cinemascope también inauguró una nueva época en el cine, caracterizada por utilizar a partir de entonces formatos panorámicos, con sistemas similares como Vistavisión, Todd-AO, Panavisión, SuperScope y Technirama. Ese mismo año se televisan los premios de la Academia por primera vez.
Pero la revolución se consolida en 1973, con el estreno de Westworld, el primer largometraje en incorporar imágenes generadas por ordenador (CGI) en dos dimensiones. una película estadounidense de ciencia ficción escrita y dirigida por Michael Crichton.
De la sala de cine a la sala del hogar
Entonces es evidente que la evolución tecnológica no dejó al cine de lado. Mejoraron las cámaras y, con ello, las imágenes. La introducción del sonido y del color fueron fundamentales para la complejización de las historias y para que el cine se convierta en espectáculo masivo. Sin embargo, solo en la década de 1970 se empezó a medir en términos de taquilla (recaudación y número de asistentes). Por eso, se considera Tiburón (Steven Spielberg, 1975), el primer blockbuster (película de alto presupuesto y de grandes ingresos, producciones excepcionales en el plano financiero, material y humano) de la historia. Fue estrenada de manera simultánea en 450 salas de Estados Unidos, costó aproximadamente 9 millones de dólares y recaudó más de 7 millones en su primer fin de semana.
Sin embargo, lo que cambiaría definitivamente la forma de consumo de las producciones audiovisuales llegaría en 1977, cuando se inauguró en California el primer videoclub conocido. El responsable fue un ciudadano llamado George Atkinson y la idea nació de una premisa muy sencilla: las productoras habían empezado a vender copias de sus películas en formato Betamax y VHS. ¿Qué podía hacer una persona que compró una película y la vio más de una vez? Tenerla de recuerdo o regalarla. A Atkins se le ocurrió publicar un anuncio en el periódico ofreciendo alquilarlas. Fue un éxito.
"Video statios" fue el primer videorent de la historia. Fundado de forma casual por el estadounidense George Atkinson, quien empezó a rentar videos al poner un aviso en el periódico, se convirtió en una gran tienda en 1982.
Blockbuster, la cadena de videoclubs más grande de la historia, se fundó años después, en 1985, en Texas y llegó al Perú diez años después. Sin embargo, su modelo de negocio quedaría obsoleto, primero, por la piratería y, después, por la llegada del nuevo milenio, la popularización de internet y claro, del streaming. Netflix, una empresa fundada en 1997 para alquilar DVD a través del correo postal, pasó a ofrecer en 2011 un catálogo de películas por streaming en América Latina. Al Perú llegó en setiembre de ese año. Entonces, todo cambió.
Hoy, mientras nos enfrentamos a la guerra entre plataformas de streaming convertidas en productoras (HBO, Amazon Prime, Netflix, etc.) y, a la vez, la guerra de estas contra las majors de la vieja industria de Hollywood, el dilema de los espectadores reside en si ver una película en el cine, en la sala de su casa o en el celular. Claro que ciertos grupos defienden a ultranza una u otra forma de ver y disfrutar del viejo séptimo arte, pero lo cierto es que, en países como el Perú, donde la oferta comercial suele ser bastante mainstream y deja de lado la proyección de películas alternativas o “de autor”, la batalla la ganan los medios de streaming y la piratería, gracias a espacios como Polvos Azules, los torrents disponibles en internet, o las películas completas colgadas en YouTube u otras plataformas menos legales, como la tantas veces cerrada y resucitada Cuevana.
Logos de Apple, Netflix y Amazon en un celular. Los tres son rivales en las llamadas 'guerras del streaming'. (Foto: Reuters)
Elección en la palma de la mano
Un estudio realizado en Perú por Google y la consultora Millward Brown en 2018 mostró cómo internet también ha cambiado la forma en la que el espectador accede a la experiencia cinematográfica en las salas. Los resultados son interesantes. Mientras siete de cada diez peruanos reconocen que los trailers son determinantes al momento de elegir una película, el 89 % de ellos afirma que YouTube es su canal favorito para verlos.
Para elegir una película, el 62 % de encuestados ha recurrido a su celular en su etapa de investigación y el 87 % usa internet como fuente de información para los próximos estrenos. Sin embargo, solo el 39 % compra su entrada a través de internet. Es decir, parece que las colas en los cines peruanos no desaparecerán pronto.
Embarcarse en un proyecto audiovisual usando solo el celular como herramienta de filmación también está de moda, pero los resultados dependen, más que de la potencia del aparato, del talento del realizador(a). Y popularizar los productos que de este ejercicio nacen es posible en los festivales de cine que recogen solo este tipo de películas o al liberarlos en las plataformas tipo Vimeo o YouTube. Algunos llaman a esto la banalización del cine. Será cuestión de tiempo saber si tienen razón o no.
Harvey Keitel, Joe Pesci, Robert De Niro, Martin Scorsese y Al Pacino: la artillería pesada de “El Irlandés”, una de las apuestas de Netflix para coronarse en los premios.
Lo que es cierto es que la tecnología siempre ha impactado en la realización. Y, a estas alturas, también en la producción. Que un cineasta de la talla de Martin Scorsese no haya conseguido financiamiento para su última película —El irlandés— en las productoras tradicionales, que hoy apuestan por las historias de superhéroes a montones, sino en una plataforma de streaming —Netflix— nos dice mucho de cómo está cambiando la industria. Que el mismo Scorsese haya salido a pedir, por favor, que no veamos El irlandés en el celular sonó como un grito desesperado para no dejar de lado el trabajo artístico que supone una producción cinematográfica y que se aprecia en toda su dimensión en pantalla grande. La decisión de cómo ver las películas hoy está, más que nunca, en nuestras manos.
Fuente : Dominical Diario El Comercio
Katherine Subirana Abanto
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Donald Trump y Benjamín Netanyahu Foto: Casa Blanca Joyce N. Boghosian vía Flickr Dominio Público
El destino del "Acuerdo del Siglo" es incierto porque todavía no está claro si y cuándo la Administración Trump dará luz verde a Israel para implementar parte del acuerdo a pesar de su rechazo por parte de los palestinos. El acuerdo, que debe negociarse entre Israel y los palestinos, sugiere intercambios de tierras en los que Israel anexaría aproximadamente el 30% de Cisjordania. Si el acuerdo permanece irrelevante debido a la negativa de los palestinos a negociar, ¿puede Israel disfrutar de sus beneficios territoriales hasta que los palestinos cambien de opinión (si alguna vez lo hacen)? Las 181 páginas del acuerdo no brindan respuesta a esa pregunta y, por lo tanto, Israel no puede actuar sin un gesto de asentimiento de la Administración Trump. Si tal asentimiento no se da antes de las elecciones de noviembre de 2020 y si esa elección la gana un demócrata, el acuerdo se convertirá en letra muerta.
Si bien Israel debería asegurar el apoyo de Estados Unidos para la implementación parcial del acuerdo en ausencia de negociaciones, también debe adelantarse y mitigar la oposición de la Unión Europea (UE) y del Reino Unido. Esto debe hacerse no solo neutralizando las decisiones unánimes del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE gracias a los votos de los gobiernos europeos que simpatizan con Israel, sino también convenciendo a los líderes y creadores de opinión europeos de que el "Acuerdo del Siglo" no es, de hecho, incompatible con el derecho internacional y con la solución de dos estados.
Las primeras reacciones europeas al acuerdo proporcionan una indicación sobre cómo y dónde Israel debe invertir sus esfuerzos diplomáticos. Josep Borrell, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, emitió una declaración en la que afirmó que el plan Trump "se aparta de... los parámetros acordados internacionalmente" y advirtió que las anexiones israelíes en Cisjordania "no pasarían sin respuesta". Francia dijo que agradecía los esfuerzos del presidente Trump, que "estudiaría" su plan, y reiteró su compromiso con una solución de dos estados y con el derecho internacional. El gobierno británico acogió con beneplácito el plan de Trump y lo calificó de "una propuesta seria", alentando a israelíes y palestinos a negociar sobre su base e insistiendo en que correspondía a ellos determinar si el plan se ajustaba a sus aspiraciones y preocupaciones. Alemania fue más tibia, acogió con beneplácito, por un lado, el respaldo del plan a una solución de dos estados, pero cuestionó por otro lado la compatibilidad del plan con el derecho internacional. Polonia dijo que veía en el plan una "base valiosa" para futuras negociaciones entre Israel y los palestinos, y Hungría dijo vagamente que apoya "todos los esfuerzos" destinados a resolver el conflicto israelí-palestino.
Gracias a los votos de Italia, Austria, Hungría y la República Checa, el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE no pudo aprobar una resolución destinada a criticar el plan de Trump y advertir a Israel que no proceda con anexiones en Cisjordania. La táctica de "divide y vencerás" de Israel entre los miembros de la UE fue exitosa una vez más. Pero Israel también debe influir en las opiniones públicas europeas y en los responsables de la toma de decisiones sobre las ventajas del plan y su coherencia con el derecho internacional.
Los principales creadores de opinión y los principales medios de comunicación de Europa son en su mayoría hostiles al plan Trump. Gran Bretaña ofrece un ejemplo típico: mientras el gobierno británico se mostró disponible, la mayoría de los periódicos británicos están horrorizados. The Economist afirmó que el plan "no traerá la paz" y "puede significar el final de la solución de dos estados". Un columnista de The Guardian escribió que el acuerdo debe ser rechazado porque supuestamente va en contra de "innumerables resoluciones de la ONU, los Acuerdos de Oslo de 1993, la Iniciativa de Paz Árabe de 2002 y la idea fundamental de que los palestinos, como los israelíes, tienen el derecho inalienable a la libre determinación".
Israel debe defenderse de estos argumentos y machacar lo siguiente al público europeo.
El resultado final de los Acuerdos de Oslo estaba destinado a ser un "status final", pero ese status no estaba predeterminado. El signatario de los acuerdos en nombre de Israel, el extinto primer ministro Yitzhak Rabin, describió poco antes de su asesinato cómo debería ser este "status final": un estado palestino desmilitarizado con soberanía limitada sobre aproximadamente el 70% de Cisjordania (y toda la Franja de Gaza), y la soberanía israelí sobre Jerusalén unida, así como sobre el Valle del Jordán y los bloques de asentamientos.
El "Acuerdo del Siglo" implementa la visión de Rabin, pero con una diferencia importante para ventaja de los palestinos: intercambios territoriales recíprocos entre Israel y el estado palestino (algo que Rabin nunca hubiera soñado, y mucho menos aprobado). Israel anexará aproximadamente el 30% de Cisjordania, y el estado palestino anexará un territorio de tamaño similar dentro de Israel anterior a 1967 (en el desierto de Judea, en el Negev en la frontera con Egipto y al norte de Cisjordania) de mantera tal que el territorio del estado palestino "abarque un territorio de tamaño razonablemente comparable al territorio de Cisjordania y Gaza antes de 1967" (página 12). El plan garantiza la contigüidad del estado palestino dentro de Cisjordania (a través de puentes y túneles) y entre Cisjordania y la Franja de Gaza (a través de un túnel).
Por lo tanto, el plan Trump cumple con los requisitos de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad, adoptada en diciembre de 2016 durante los últimos días de la Administración Obama. Si bien el presidente Trump ha denunciado esta resolución (como lo hicieron muchos legisladores estadounidenses), su plan la cumple. La resolución del Consejo de Seguridad 2334 constituyó un revés para Israel porque "no reconoce ningún cambio en las líneas del 4 de junio de 1967, incluso con respecto a Jerusalén, que no sean los acordadas por las partes a través de las negociaciones". Dado que los palestinos no están de acuerdo con los cambios en las líneas de 1967 sin intercambios de territorios, la resolución 2334 niega de hecho a Israel las ganancias territoriales que fueron posibles bajo la más flexible resolución 242 del Consejo de Seguridad (que no exigía que Israel se retirara a esas líneas). Al incluir intercambios de territorio de tamaños similares, el plan es consistente con la resolución 2334. En cuanto a otras "innumerables resoluciones de la ONU", adoptadas por la Asamblea General, no son vinculantes y carecen de autoridad moral desde que fueron aprobadas gracias a la política de "mayoría automática" de autocracias que pisotean el estado de derecho y cuyo historial de derechos humanos es pésimo.
Finalmente, el plan no niega el derecho de los palestinos a la libre determinación. Se adhiere a la solución de dos estados y tiene como objetivo lograr el "reconocimiento mutuo del Estado de Israel como el estado nacional del pueblo judío, y el Estado de Palestina como el estado nacional del pueblo palestino, en cada caso con igualdad de derechos civiles para todos los ciudadanos dentro de cada estado ”(página 7). Ese estado será desmilitarizado, y su soberanía será limitada para no poner en peligro la seguridad de Israel. Por otro lado, el estado palestino será prodigado con un "Plan Marshall" de 50 mil millones de dólares para construir su infraestructura e impulsar su economía. Estados Unidos está ofreciendo a los palestinos el acuerdo ofrecido a los alemanes y a los japoneses después de la Segunda Guerra Mundial: cambie su ideología destructiva por destrezas económicas.
Esa ideología destructiva alimenta políticas incompatibles con la paz: el pago de salarios a las familias de los terroristas, la demonización de los judíos en los libros de texto escolares y en los medios de comunicación y alimenta la ilusión de que los descendientes de los refugios árabes de 1948 tienen un "derecho de retorno" a Israel. El plan de Trump establece el registro histórico estricto al recordar que la guerra de 1948 produjo refugiados árabes y judíos (en cantidades similares), que UNRWA mantiene vivo el problema de los refugiados, en lugar de resolverlo integrándolos en sus países de acogida.
El plan proporciona un fuerte argumento para mantener a Jerusalén unida bajo la soberanía de Israel: solo Israel (a diferencia de Jordania antes de 1967) ha garantizado la libertad religiosa y la preservación de todos los sitios religiosos en la Ciudad Vieja. Precisamente porque el plan reconoce la importancia de la ciudad para las tres religiones monoteístas, e insiste en mantenerla bajo la soberanía del único país de la región que respeta la libertad religiosa y el estado de derecho. Al mismo tiempo, los barrios de la ciudad fuera de la valla de seguridad estarán bajo soberanía palestina y constituirán la capital del estado palestino.
Los palestinos ya han rechazado directamente el plan incluso antes de verlo, por lo que son consistentes con su posición de rechazo desde que se propuso la partición por primera vez en 1937. Si los palestinos persisten en rechazar las negociaciones, Israel probablemente procederá con anexiones a las que se opone la UE. La única forma en que Europa puede detener esto es convencer a los palestinos de que negocien con Israel un acuerdo imperfecto que les otorgue un estado desmilitarizado en un territorio de tamaño similar al de Cisjordania y la Franja de Gaza anteriores a 1967 y cuya economía será reconstruida e impulsado por una inversión de 50 mil millones de dólares.
Fuente: Jerusalem Institute for Strategy and Security
Miembros de la Guardia Revolucionaria iraní Foto archivo: REUTERS/Stringer
Dos de los cuatro iraníes muertos en el ataque aéreo llevado a cabo en la noche del jueves, y atribuido a Israel, eran altos oficiales, señala un reporte del diario panárabe editado en Londres Asharq al Awsat, de propiedad saudita.
De acuerdo con informe, que cita al portal de noticias de internet libanés “Janoubia”, se trataría del general Rezaei Mohammadi, responsable del transporte de las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní en la zona de Damasco, y el general Haj Hussein, responsable del suministro de armas y municiones para las tropas de Irán en Siria. El reporte añade que durante el ataque fue bombardeada la vivienda de este último.
El informe agrega que, según una fuente occidental, entre los funcionarios del establishment de defensa de Israel aumenta el convencimiento de que Rusia ya no es capaz de detener la influencia de Irán en Siria. En consecuencia, el Estado judío ha resulto aumentar los bombardeos contra blancos iraníes en el país árabe, a pesar de las objeciones de Moscú.
El viernes, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos , una ONG con sede en Londres pero con una amplia red de activistas en el terreno, reportó que siete militares, cuatro iraníes y tres sirios, murieron en un ataque aéreo, perpetrado el día anterior cerca de las 11:45 p.m., en los alrededores de Damasco. El régimen sirio atribuyó el ataque a Israel.
Cinco misiles hicieron impacto en depósitos de armas cerca del Aeropuerto Internacional Damasco y en una posición militar al sur de la capital siria, reportó el canal saudita Al Arabiya, citando fuentes no identificadas.
Los registros aéreos indican que una aeronave arribó al aeropuerto de Damasco desde Teherán horas antes del ataque. Según los reportes, el avión habría descargado armamentos sofisticados, que poco después se convirtieron en blanco del bombardeo.
Tanto el régimen de Damasco como el Observatorio atribuyeron el ataque a Israel. Las Fuerzas de Defensa de Israel se negaron a comentar el incidente.
Durante una entrevista ofrecida a Radio Haifa, el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, manifestó: “Yo no comento sobre una operación específica u otra. Lo único que puedo decir es que tenemos una política general de actuar contra la política de Irán en Siria. ¿Si es que nosotros actuamos anoche? Tal vez fue la Fuerza Aérea belga”, bromeó el titular del Ejecutivo.
La agencia de noticias siria SANA dijo que las defensas aéreas del país árabe interceptaron varios misiles, pero generalmente los analistas consideran falsas este tipo de afirmaciones.
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