Mayo 21, 2026
Foto: Pixabay

Para Sonarax la llegada del Covid-19 despertó la era del ultrasonido. La start-up israelí basada en Haifa y dedicada a la conectividad ultrasónica ofrece al mercado soluciones que permiten que los aparatos se comuniquen entre sí, intercambiando órdenes e información, no solamente cifrada, sino inaudible para el oído humano y hasta para los perros.
¿Y cuáles aparatos y dispositivos estarían disponibles para esta nueva tecnología? Pues todos aquellos que posean micrófono y parlante, lo que convierte a su teléfono inteligente en una versátil herramienta que aún no conoce todo su potencial.
¿Y qué tiene que ver este tipo de tecnología con la crisis generada por el coronavirus? Imagínese que entra a un ascensor y en vez de tocar los botones exponiéndose al contagio viral usa su teléfono inteligente para indicarle al ascensor a qué piso se dirige. Sonarax logrará convertir su celular en un omni-control remoto para manejar una infinidad de aparatos que hayan sido compatibilizados con esta tecnología. Sin tocar nada.
Otras aplicaciones con las que Sonarax puede ayudar durante esta crisis, que nos ha impuesto una "nueva normalidad", son la verificación de asistencia, la verificación de distancia social, tiempo de reuniones con otros, intercambio remoto de información o data, control de accesos y hasta pagos, no solamente a través del software compatible con los sistemas operativos Android, Windows y Apple, sino a través del hardware que pudiera ser necesario y que permite una novedosa variación de la Internet de las Cosas y su miríada de aplicaciones en las empresas, arenas deportivas, tiendas, espectáculos, entre muchas otras.
Entre las ventajas de la comunicación ultrasónica está la no dependencia de redes tradicionales, como el wifi o el bluetooth, a las que el ultrasonido supera en precisión, seguridad, privacidad y eficiencia de costos, cualidades que los promotores no dejan de enfatizar, además de agregar que el ultrasonido es más "verde", toda vez que no hay contaminación con ondas de radio.
En lo que respecta a la seguridad, la data manejada no pasa por ningún servidor [blanco favorito de hackers y ladrones de datos] sino que se transmite herméticamente de dispositivo a dispositivo.
Por otra parte, al contrario de las ondas de radiofrecuencia que logran atravesar paredes, las ondas de ultrasonido pueden ser confinadas a ambientes determinados y evitar así su filtración hacia ambientes indeseados o no controlados.
En el caso de la detección de personas positivas para Covid-19, el wifi o el bluetooth se activan aunque la persona se encuentre en la habitación de al lado, al otro lado de la pared, generando alarmas innecesarias, mientras que con el ultrasonido la precisión de distancias es bastante mayor y pudiera ser tan pequeña como 30 cm.
Sonarax también puede ayudar a determinar la duración de los encuentros con otras personas, manteniéndolas dentro de un rango determinado de seguridad.
Si usted nació en los años 60 seguramente recordará al abuelo del control remoto de la TV, que con un chasquido activaba el selector de canales y con el siguiente lo detenía al llegar al canal de su preferencia. El sistema de Sonarax se basa en el mismo principio, pero con las ventajas que trajo consigo la tecnología de avanzada del siglo XXI.
La página web de Sonarax, que proclama como lema "Data Over Sound" [datos a través del sonido], ofrece un demo en vivo para que cualquier persona interesada experimente y compruebe el funcionamiento del sistema. Al bajar la aplicación del demo a su teléfono inteligente logrará ordenar con este una rutina en vivo a su propio computador. Solamente hay que estar seguro de que tanto el micrófono como las cornetas de ambos dispositivos funcionan bien para que logren comunicarse entre ellos.
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Foto cortesía de Aura

El potencial del nuevo sistema de filtración y desinfección de Aura Air para detectar SARS Cov-2 en el aire es puesto a prueba en el Centro Médico Sheba, donde se han tratado a más de 300 pacientes de Covid-19.
Anteriormente, el sistema demostró una efectividad promedio del 99% contra los virus de la gripe H1N1 y H5N1.
"Comenzamos el trabajo colaborativo con Sheba en un esfuerzo por reducir los contaminantes en el hospital, y luego llegó el coronavirus", dijo Roy Friedberg, vicepresidente de Aura Air.
El sistema de desinfección se instalará en los laboratorios donde se diagnostica el virus, en salas de personal médico, quirófanos de pacientes diagnosticados con el virus y salas de pacientes en riesgo.
Aura Air y su socio estratégico, Beth-El Industries, ambas empresas israelíes, han realizado tres pruebas en Estados Unidos, en las que se han mostrado mejoras significativas en la calidad del aire en sitios cerrados, como un hotel, una sala de conferencias y un apartamento residencial.
La compañía recibió una subvención de $1,5 millones de la Autoridad de Innovación de Israel y actualmente está recaudando $5 millones.

Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
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El país cumple 72 años y para celebrarlo presentamos este viaje a través del tiempo para descubrir cómo el Estado se ha convertido en uno de los más creativos e innovadores.
1948 – Se crea el Estado de Israel
El país nació como tal el 14 de mayo de 1948, unas horas antes de que expire el mandato británico. Once minutos después, EEUU fue la primera nación en reconocer al estado judío. El 15 de mayo, Egipto, Irak, Jordania y Siria invadieron Israel dando comienzo a los 13 meses de la Guerra de la Independencia.
1955 – La energía solar cambia la historia del país
El físico israelí Harry Tzvi Tabor había desarrollado un nuevo tipo de calentador solar para producir agua caliente para los hogares. En 1955, Tabor y Yehudit Bronicki crearon una turbina de energía solar que usaba un líquido especial para activar un generador eléctrico incluso cuando los rayos del sol no fueran lo suficientemente fuertes. Así, aplicaron esta innovación a la energía geotérmica con gran éxito a través de su empresa global, Ormat.
1964 – El agua llega al Desierto del Néguev Se completaron las obras que permitieron comenzar a llevar agua del norte de Israel al seco sur del país. Ese desarrollo fue un gran paso para permitir que el país convierta el desierto de Néguev en el centro de producción de cultivos en Israel.
1978 – Israel ganó su primer concurso de canciones de Eurovisión Por primera vez en su joven historia, Israel ganó el festival Eurovisión de la canción con el tema «A-Ba-Ni-Bi» de Izhar Cohen y Alphabeta. Como resultado, la siguiente edición del certamen (1979) tuvo lugar Jerusalén. Allí, Israel volvió a ganar: esta vez con la canción «Aleluya», interpretada por Gali Atari y Milk and Honey.
1984 – La Operación Moisés trae a judíos etíopes a Israel
Unos 7.000 judíos etíopes fueron trasladados a Israel desde Sudán en una misión secreta llamada “Operación Moisés”. El objetivo era rescatarlos del hambre y la guerra civil. Durante un período de siete semanas, 30 vuelos trajeron a las personas al país. En 1991, la Operación Salomón trajo a otros 14.000 judíos etíopes a Israel durante un período de 36 horas.
1992 – Israel gana sus primeras medallas olímpicas
En los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 Israel ganó sus dos primeras medallas olímpicas en su décima aparición en la olimpiadas. Yael Arad y Oren Smadja consiguieron una medalla de plata y una de bronce, respectivamente. Desde entonces, Israel ganó siete medallas de bronce más y una de oro (Gal Fridman en vela, año 2004).
2002 – Daniel Kahneman gana el Premio Nobel de Economía El psicólogo Daniel Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía por su trabajo en respecto del comportamiento y la psicología del juicio humano en la toma de decisiones. En 2015, The Economist lo nombró el séptimo economista más influyente del mundo.
2020 – Israel confronta al coronavirus con innovación e ingenio La nueva pandemia de coronavirus será la que definirá para siempre al año 2020. En ese contexto, Israel ha respondido a la crisis con el ingenio típico de la comunidad y aplicó de forma veloz muchas tecnologías existentes readaptadas e inventó nuevas para una mejor prevención, diagnóstico, monitoreo y tratamiento de pacientes con COVID-19.
Fuente: Israel21c

Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Foto: REUTERS/Amir Cohen

“Entonces me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel, ellos dicen: Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, ¡todo ha acabado para nosotros! Por eso, profetiza y les dirás: Así dice el Señor .A.: Voy a abrir vuestras tumbas; les haré salir de sus sepulcros, pueblo mío, y les llevaré al suelo de Israel”. Yejezkel 37:11-12
La muerte del ser querido, caído en la lucha por la defensa, construcción y subsistencia del hermano, del padre, del hijo, del vecino, de tantos conocidos y de infinidad de desconocidos, cae sin aviso.
De pronto se oye el timbre y adentro de los muros, e, inadvertida, cambia la vida.
No es necesario ver al Oficial que viene con el anuncio, ni oírlo. Ya se percibió. Algunas madres lo sienten en sus entrañas, en su rejem – que en hebreo es también raíz de misericordia. Como algo esperado y negado. Imposible pero real. Muerte que se produce en el mejor momento de la vida, y penetra los muros, y se filtra en cada rincón, dejando el dolor a madre, a padre, sin distinguir, a hermano, a hermana, a hijo o a hija. A veces, a abuelo y a abuela. Deja a madre sola aunque tenga muchos hijos. Solo a padre. Molido al hermano. Exhausta a hermana. Dolida la novia y la amiga, y la tía, y la esposa, y la hija, y la vecina. Sin respuestas. Sin preguntas. En la oscuridad. Llevándose la alegría de la vida. Sin día y sin noche. Cambia la cuenta del tiempo. Altera el espacio. “Ni lluvia ni rocío regarán los campos de perfidia”, dice el poeta bíblico.
Padres sepultan hijos. Rompiendo el equilibrio de la naturaleza.
No hay en el judaísmo ni en la cultura israelí oda a la muerte, ni héroes porque que matan al otro. El culto a la muerte se ha vuelto común en otras civilizaciones pero no entre nosotros.
Pocos días después de Yom Hashoá, cuando las lágrimas no se terminaron de secar, y el corazón sigue doliente por cada uno de los niños, niñas, ancianos y ancianas, personas comunes y sabios de nuestro pueblo que fueran asesinados por la bestia nazi, nos volvemos a enfrentar con el duelo y el dolor, con el recuerdo y la memoria. Dos duelos diferentes, unidos por unos pocos días del destino común como nación. No puede ser casual que las fechas sean tan cercanas aunque nadie pensó en ellas cuando se fijaron. Ambas tienen que ver con nuestro destino común. Ambas presentan realidades sucedidas hace tan poco tiempo que no podemos verlas aún como parte de la Historia. Son nada más y nada menos, partes de nuestra realidad. De dos realidades distintas. De una sola.
Lloramos a los muertos que llenan los cementerios militares junto a las familias y amigos que no se resignan por las muertes de los luchadores. Israel es un país pequeño. Una sociedad en la que todos conocen a alguien que cayó, o a su novia, o a su madre. Las lápidas son todas parecidas, casi iguales, pero, los seres humanos todos únicos y distintos. Recordamos a los que no están, los colocamos en el centro de nuestra vida, pero, no glorificamos a la muerte. En Israel decimos que, con su muerte, nos ordenaron la vida.
Ningún judío tiene hoy derecho de residir en Israel o en los países donde se encuentre, sin tener presente que para que pueda vivir como judío, hubieron quienes regaron la tierra con su sangre y dejaron truncadas sus ilusiones, sus amores, que dieron su Vida para que otros pueda vivirla según su elección. Ellos son parte de nosotros. Con su muerte se llevaron parte nuestra. Y en nosotros, siguen viviendo.
El judaísmo tiene como orden superior la de Vivir. Y elegirán la vida ordena la Torá. La propia e incluso la del enemigo excepto sea por legítima defensa propia.
El rabino Abraham I. Kuk, de bendita memoria, nos enseñó: “los justos y los puros no se quejan por el mal, sino que aplican justicia; no se lamentan por la herejía, sólo agregan fe, no lamentan la ignorancia, añaden sabiduría y conocimiento”. Nuestro deber es agregar vida y amor y construir la Tierra que nos legaron nuestros padres, como heredad eterna. Debemos crear justicia donde no la hay, y educar en la fe en nuestro Creador y en los valores de nuestro pueblo. Formarnos en nuestra cultura y compartirla con quienes deseen formar parte de la misma. Elaboraremos el duelo haciendo por el Otro, haciendo por nosotros, construyendo Israel.
Las lágrimas de Yom Hazicarón no son producto de debilidad, ni de resignación, sino de un corazón perceptivo, de un sentimiento afectivo. Lloramos la ausencia, y lloramos por nuestra soledad cuando ellos ya no están y sin ellos, estamos solos. Solos. Lloramos por esos jóvenes que son cedros que fueron cortados cuando no habían terminado de desarrollarse, que se fueron antes de vivir la vida en su tierra. Sufrimos por sus sueños truncados. Que son nuestros. Por las flores que no darán frutos. Por cada ser humano creado a Imagen. Por esos hombres que crean el caos y la guerra y que son incapaces de detener la muerte. Suspiramos por las mechas apagadas cuando tenían mucha luz para darnos. Gemimos por el mundo que no puede ser paraíso aunque tenga la potencialidad. Lloramos por nuestro pueblo lleno de fe y de amor, que no desea empuñar espada, pero que sin ella no puede vivir. No cantamos. Lloramos.
Y desde la profundidad del sufrimiento imposible de resistir, desde la altura del dolor, viene la luz de Yom Haatzmaut, la que los caídos encienden en el lugar de su eterno descanso, de su última morada. Y, nos ilumina.

Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante

Pacifico Comunicaciones

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