LOS ANTI VALORES
La sociología como ciencia, establece la actitud humana en el consenso de la sociedad, que se rige bajo principios de valores universales entre el bien y el mal, constituyendo por tanto en el devenir de los tiempos, el termómetro que permite medir la vida, en el complejo quehacer de los seres humanos.
Se nota una preocupación, por el libertinaje en la manera como se vive ahora, que son promovidos por las cosas que son buenas, en el avance de la ciencia y la tecnología, que en el aspecto generacional afecta la conducta de nuestros jóvenes, adolescentes y niños, para los cuales resultan actos normales, mientras que a los mayores, corresponde la tolerancia, con la observación de los cambios.
Se establece una devaluación constante, por la velocidad de los cambios en el mundo, sumergidos en lo anormal, que luego entonces ya lo tomamos como normal; esto afecta a todos en la sociedad, sin tener que discriminar condición social, razas y también la religión.
Este escenario afecta nuestra calidad de vida, es decir: espíritu, alma y cuerpo, con repercusiones sociales, desde la vida privada familiar, pasando por los estudios, el trabajo, la recreación; estamos rodeados de una fuerte influencia de los anti-valores, manifestado en los problemas mundiales, como el divorcio, la corrupción, las drogas, el aborto, la violencia, la pobreza y otros más que podemos mencionar.
Perdemos entonces la credibilidad, nos agobia la mentira, en palabras y hechos, y es que el mercantilismo está presente, como parte “necesaria” de la sociedad de consumo, se falsifican remedios de marca, en el tema de la salud se engaña con facilidad, alarmando a la gente hasta con ofrecimiento de simulación de productos.
Es un ejemplo de lo más sensible, para considerar cada uno con verdadera preocupación, buscando vivir bajo principios, cuidando todo lo que pueda ser lícito, en nuestra forma de pensar y actuar, para tener seguridad, en beneficio propio y de los que nos rodean, en el hogar, el trabajo y la sociedad.
Parece difícil y hasta imposible para los tiempos, sin embargo es oportuno reflexionar que los valores morales nunca cambian, tenían en el pasado como base la educación moral y religiosa, desde la escuela y que capacita al hombre de bien, sustentado en el cristianismo, porque el cristianismo es vida, y es parte importante de la paz social, que viene de la autoridad espiritual del Creador.
Resumimos entonces que sí hay una forma de vivir, siendo responsables con uno mismo, para contribuir a la sociedad, es un acto de valor con resultados de bienestar, partiendo de la salud mental |
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