HOGAR DULCE HOGAR
Es el ideal de la expresión, que debe iniciarse con el matrimonio al cumplirse el procedimiento correcto de la pareja, honrándose el uno al otro en todo el tiempo de la vida, sustentado con valores y principios, buscando la felicidad.
El hogar es de origen divino y debe ser guardado en el corazón, primeramente como hijos, para honrar a nuestros padres, para luego ser padres y honrar a nuestros hijos; por tanto el hogar está formado por papá, mamá y los hijos, en el cual a todos les corresponde cumplir responsabilidades.
El hogar trasunta en el tiempo, cualquiera que sea las condiciones de la vida, más allá de la dependencia de buenos o malos gobiernos o de la influencia cultural en que nos corresponde vivir, donde las costumbres cambian, manteniendo los ideales espirituales.
El hogar está permanentemente amenazado, la familia está en crisis, es el contexto real de toda sociedad; en consecuencia debemos vivir a la defensiva, bajo el buen ejemplo y revisar la genealogía de nuestros progenitores, con huellas de influencia por su actitud de responsabilidad y fidelidad, del bisabuelo, abuelo, y más todavía de nuestros padres que están cercanos.
Hagamos consideraciones atentas sobre modelos de fidelidad matrimonial, y procuremos sacar provecho de todas las enseñanzas que encierra los valores cristianos, de amor, sacrificio, sin egoísmo, esforzándonos por la afinidad, cuyos temperamentos se van forjando, aunque surjan las canas y las arrugas.
Es la mujer como madre, la compañera idónea del hombre, y es don precioso la hermosura física otorgada por el Creador, y se goza en ser madre, al cuidar desde sus entrañas, con ansiedad el nacimiento del hijo, tomando en cuenta los sentimientos del esposo, poniendo de manifiesto las virtudes y las bendiciones en su belleza interior.
La mujer tiene una tarea sublime que cumplir como madre abnegada, bajo ejemplos bíblicos de santas madres, que con virtud y sabiduría cuidaron la paz del hogar, guiando a sus hijos al temor con Dios, dentro de las amenazas del mundo con sus costumbres que cambian.
Querida mujer madre, mereces la honra por tus cualidades expresada en Proverbios 31, donde se ponen de relieve, las bendiciones de la mujer que teme a Dios, y que le hacen admirable por el amor en el hogar, el trabajo para atender las necesidades, con la obra de tus manos. |
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