INVADIENDO LO IMPOSIBLE
Vivíamos la década de los años 80 en el Perú en condiciones inaguantables, por lo difícil de la violencia política y social, más aún todavía, la inflación económica en el valor de la moneda, parecía difícil superar.
Es necesario entonces reconocer la existencia del mundo espiritual, lo cual se expresa en conflictos entre el bien y el mal, y es inherente a la persona humana, en su concepción de espíritu, alma y cuerpo, como parte de la cosmovisión.
El asunto desde luego es importante, para ver al mundo y darle su verdadero valor, más allá de la subjetividad humanista, que con la llamada revolución tecnológica y científica, nos hacer perder el sentido divino, relacionando más bien todo, a lo antropocéntrico con sus fracasos.
Abandonar la apatía espiritual, debe ser una actitud de todos aquellos que profesando el cristianismo, debemos seguir una mayor coherencia entre nuestra fe y nuestra vida cotidiana, si queremos seguir viendo una mayor intervención de lo sobrenatural que se viene mostrando desde los años 90 hasta nuestros días.
Hablando sociológicamente, asistimos entonces a una nueva estructura social, y se van produciendo conjunto de normas de comportamiento en el rol social, y es preocupación de los gobiernos que se vienen sucediendo indistintamente, como ideales capaces de guiar a las personas en sus actitudes de valores, ante el desafío del bienestar.
Visión y pasión para la transformación del Perú, basado en el Poder Espiritual de la Gracia, por medio de la Oración, es el sustento que nos anima en el Movimiento Nacional de Oración, desde el 7 de mayo de 1989, y que este mes celebramos con todo el Perú, 18 años de clamor reverente y perseverante.
En nuestra generación somos testigos y debemos ser conscientes de lo que representa el Perú para los peruanos, con situaciones reales que sorprende a los mismos gobernantes, en lo político, social, y económico, produciendo una esperanza de expectativa muy grande, por todos los recursos, en su potencial histórico, turístico y de productividad agrícola, minera, artesanal e industrial, admirado por el mundo.
Esperamos mayores evidencias de lo sobrenatural, sanando nuestra sociedad, de sus grandes males; que tiene consecuencias de pobreza. Respondamos al desafío, unámonos al clamor en oración por el Perú y por todos los peruanos
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