LA CRUZ Y LOS TEMAS SOCIALES
La cruz estuvo en el plan de Dios desde el mismo principio del mundo, y cuando Jesucristo fue sentenciado a muerte en la cruz, los hombres impíos no entendieron que esta muerte vicaria era en bien de toda la humanidad.
Libertad es la esencia del cristianismo, que vino a través de la cruz, constituyendo una gran victoria para nosotros, que disfrutamos de paz espiritual; puesto que el pecado significa el resultado de toda miseria y sufrimiento.
Por la cruz, Dios ha puesto la Esperanza en el corazón del hombre, para que lo acompañe hasta el último instante de su vida, destruyendo la adversidad, y es el bálsamo que cura nuestras heridas morales, como consuelo del corazón.
La Iglesia es una comunidad llamada a la existencia por la cruz, identificada con el sufrimiento de aquel que murió por los demás, para ser su representante en la sociedad como servidora, por la acción evangelizadora.
La Justicia Social, se relaciona por la igualdad y respeto de la persona humana, sin discriminación, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social lengua o religión, es posible por la Justicia de la cruz.
Para los cristianos, la representación más importante de la humanidad es Jesucristo, que se encarnó para mostrar a Dios, y tiene su base en el Amor, aquello que no se describe con palabras de humana sabiduría.
Grandes cambios se vienen sucediendo a velocidad acelerada en nuestra visión del mundo, nuestro sistema de ideas y valores, adelantos de fácil comunicación y viajes rápidos unen la tierra, y forman parte de la cultura global, resaltando más las divisiones de clase entre los que tienen mucho y mayorías empobrecidas.
La teología cristiana de la Salvación por Cristo en la cruz, significa un acontecimiento social revolucionario, trayendo una nueva conciencia en las personas, en lo que respecta a la mente y el espíritu, incluyendo el cuerpo, con trascendencia en las relaciones humanas.
Tomemos esta semana con profunda actitud espiritual, reflexionando en la Cruz de Cristo, para nuestro propio bien, basado en las enseñanzas de los Evangelios, para entender el mensaje de la Cruz, y recibir perdón de pecados, siendo verdaderamente felices.
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