LA SOBERANÍA DE DIOS EN EL MUNDO
Dentro de todo cuanto disponemos en nuestra existencia humana, somos parte del mundo natural o material, formando la Creación, por la Soberanía de Dios, del cual viene la vida; también formamos parte del mundo espiritual, y que son parte de nuestros sentimientos por nuestra alma, y más todavía por nuestro espíritu que lleva a tener comunión con el Supremo Hacedor.
La Soberanía de Dios se manifiesta al reconocer en la Biblia, lo que es el universo, para sentir siempre que hay un Ser Supremo que se revela en el Génesis como Creador y que tiene autoridad absoluta, sobre todo cuanto existe, manifestándose a través de todos los tiempos, que se miden por edades, desde la más antigua, hasta la post modernidad de nuestro presente Siglo XXI.
La riqueza física de la creación, nos ha sido dado a los hombres como sustento de vida por lo cual únicamente somos mayordomos, es decir que nada es en propiedad y eso se demuestra dentro de una corta existencia, porque nada hemos traído a este mundo y nada podremos llevar, es la sentencia divina.
En el mundo interior del hombre, están todos nuestros impulsos, para actuar conforme a los dictados de la mente y el corazón, mostrando sentimientos que requieren corrección, evidenciando la lucha espiritual entre el bien y el mal, lo cual es posible entender, frente a las disyuntivas de una sociedad en crisis.
El entendimiento pasa por reconocer la Soberanía de Dios, la suprema autoridad sobre toda la humanidad, del cual emana la sabiduría expresado en la ciencia, las letras, la tecnología, el arte o cualquier cosa creada o por crearse en los avances de las civilizaciones, pero que tendremos un final.
Esto nos recuerda una verdad muy olvidada, la Cruz de Cristo, única fuente de paz y esperanza, del cual emana la vida, para evitar el castigo que merecemos, por medio del cual, podemos y debemos dar el bienestar a los demás, antes que en el suyo propio, constituyendo la verdadera y única revolución espiritual personal. Lo Espiritual de Dios es primero.
Este mensaje pertinente y permanente, debe formar parte de nuestras realidades en el Perú, y reconocer los milagros que ocurren diariamente, perseverando en la oración, unidos en el “Movimiento de Oración por el Perú” desde hace 21 años, y que celebramos esta semana, con reuniones de oración corporativa desde el martes 4 al sábado 8 de mayo, identifíquese con el clamor: ¡SEÑOR SANA NUESTRA NACIÓN!”
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