CONQUISTA ESPIRITUAL
Las promesas de Dios son para disfrutarla, y han sido dadas a la Iglesia, es tiempo de despertar, conforme a la doctrina cristiana, que nos enseña el Apóstol Pablo: “Conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño, porque ahora está más cerca nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada y se acerca el día, desechemos pues las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz, andemos como de día honestamente, no en contienda ni envidia, y no satisfagáis los deseos de la carne”.
No tenemos que esperar hasta la eternidad para recibir del Señor sus bendiciones, nos bendice para ser de bendición para otros, nos asiste todos los días, está disponible, acudamos a su presencia, entrando por sus puertas con oración y alabanza, reconociendo que Él es grande y poderoso, y que todos nuestros problemas se minimizan, cuando oramos exaltándole en adoración.
Alimentarnos de la Palabra, meditando, nos permite escuchar las explicaciones que el Espíritu Santo nos quiere dar cada día, para llegar a la obediencia, y sentir los cambios es una transformación sobrenatural, que nos permite discernir espiritualmente todo lo que acontece, para ser desafiados a seguir en una nueva conquista espiritual.
CAMBIANDO VIDAS desde la perspectiva espiritual de toda la Iglesia, es una visión originado por el llamado de tantos años a la oración: LA IGLESIA UNIDA INTERCEDIENDO POR EL PERÚ, con el Movimiento de Santidad de la Iglesia, que tiene sus antecedentes en la historia, desde Pentecostés, pasando por los legados de la Reforma, Lutero, Calvino, Wesley, Moody, Finney, Yongui Choo, y muchos otros más.
El poder del Espíritu Santo presente en la Iglesia, es para revertir las etapas oscuras político-religiosos de nuestros países latinoamericanos, evitando la corrupción y fomentando la santidad, y estar preparados para las emergencias sociales, para la restauración de la nación, bajo principios y valores bíblicos permanentes; cambiando nuestra mentalidad religiosa, liberándonos del secularismo.
Hagamos un compromiso para cumplir el mandato de Dios, sin egoísmo, con la firme convicción de obedecer la Palabra de Dios, para ser parte de la sociedad saludable, siendo responsables en santidad por nuestra mayordomía, para abrir no solamente el oído, sobre todo el corazón para hacer, siguiendo la advertencia bíblica, guarda tu corazón porque de ella emana la vida.
Seamos adoradores en generosidad con nuestras ofrendas, siendo responsables de la Obra de Dios, primeramente en la Congregación que asistimos, y apoyemos con sinceridad espiritual lo que sentimos que nos da Dios para bendecirnos. Gracias por orar por nosotros en este mes de Noviembre, celebramos 46 años de trabajo, es una experiencia llena de bendiciones como brazo extendido a toda la sociedad y la Iglesia peruana.
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