PENETRACIÓN SOCIAL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
El cielo es el límite, en todo lo que se puede hacer y difundir por los medios abiertos de comunicación a distancia, lo cual nos dice que nunca se podrá decir que todo lo que se hace en la programación está bien, sin embargo queda el entendido que se pueden hacer cosas maravillosas en bien de la sociedad.
En el correr de los tiempos, los gustos y los propósitos de los que dirigen, están sujetos a determinadas y concretos propósitos, siendo casi siempre el principal objetivo las ganancias, es decir el lucro que conlleva, sacrificando la moral y la cultura, bases fundamentales para educar y entregar valores formativos.
De ello todos protestamos en lo íntimo, pero nada podemos hacer, dentro de condiciones sociales distorsionadas, partiendo de las noticias policiales y de escándalos en primera plana, y qué diremos de contenido en programas de alta audiencia, denigrante a la formación familiar, principalmente las telenovelas.
Todos debemos coincidir que los medios cristianos tienen que marcar la diferencia, buenos ejemplos cultivaron las internacionales, para utilizar el arte y la cultura, como ingredientes educativos, siendo primordial la música de alto valor espiritual, que destaca la lírica, la ópera, las grandes orquestas y la música sinfónica.
Aquello fue el compás que imprimieron los fundadores de Radio del Pacífico, de gran añoranza que la gente recuerda “El mundo maravilloso de la Música”, música ambiental de acompañamiento de grandes orquestas, “El intermedio lírico”, o “Música de siempre”, la música clásica de los grandes maestros, programas elaborados cuidadosamente.
Fueron tiempos en que los misioneros de distintos ministerios y denominaciones, tenían sus labores en Lima, y brindaban su contribución de tiempo ad honorem a la radio, para cuidar mucho el lenguaje y el contenido de la letra y los ritmos de la música, evitando contradicción al oyente con el mensaje central en la paz de N.S.J.C., del cual se desprende nuestro recordado y querido slogan: “Una señal de tranquilidad para un mundo apresurado”.
También había una exigencia mayor a los programas cristianos nacionales, principalmente la doctrina, ya que la composición de un programa radial o televisivo requiere de gente preparada, evitando la improvisación, sin embargo debemos admitir que hay mucho relajo, forma parte del relativismo que nos hace vivir la postmodernidad.
La imagen de nuestro trabajo, debe mostrar cómo vivir siendo cristiano sin ser religioso, para incluir el arte y la cultura, factores de penetración social, y de gran valor espiritual, medio por el cual Radio del Pacífico, ayudó mucho a comprender el pensamiento evangélico como una forma de vida, disfrutando a plenitud de todo lo bueno que Dios nos ha dado.
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