VIENE , VIENE MAS, MUCHO MAS.
La actividad central del aniversario patrio, constituye el mensaje presidencial, ya que los peruanos estamos sintiendo, que las condiciones se vienen dando, para seguir avanzando en el desarrollo económico producido, que sí tiene consistencia, dentro de la coyuntura financiera mundial.
Es muy pertinente el principio de la autoestima, a lo cual también se refirió el Presidente, ingrediente de valoración para triunfar en la vida, situación que debemos aprovechar como país, por mucha razones, y mucho más como personas, reconocidos como ingeniosos por ser creativos.
Esto se refleja en las actitudes del pueblo, destacando en distintas formas deportivas, siendo protagonistas de títulos mundiales, produciendo admiración a propios y extraños; es así que se manifiesta en la artesanía textil o metálica, expresión de la polifacética raza cultural.
Son factores importantes, el respeto al estado de derecho democrático, mediante el orden, que permita la inclusión en el crecimiento económico a todos los peruanos, en base al potencial de recursos naturales de cada rincón del país, con sus variedades climáticas, pero también en el atractivo de la diversidad turística, rechazando la violencia en cualquiera de sus formas.
Este nuevo desafío pasa por un Estado que funcione, que permita agilizar las inversiones, tanto públicas como privadas, por medio del cual se generan puestos de trabajo, en todas las disciplinas profesionales y manuales, proyectándonos a celebrar el año 2021, el BICENTENARIO de la independencia, como país del primer mundo.
Entre las razones que justifican un buen augurio, agrupando en el conjunto de circunstancias, la sociología del pueblo peruano, en bien principalmente del hombre y una generación desvalida por falta de educación y lo que puede ser más grave, la falta de atención médica, elementos primordiales de atención gubernamental, que requiere de un ingrediente básico como es evitar la corrupción lo cual es un factor de ética económica, bajo el prisma de la religión, gobierno y sociedad.
Puesto de relieve estos factores de bien común, podemos garantizar un nuevo amanecer, mediante una ética de redención de la sociedad, pero también de la naturaleza, más allá de lo racional, liberando del peso del sufrimiento, que tiene implicancias de libertad, físico, espiritual o social, con profundas implicancias en el modo de vida.
Es un tema teológico práctico, pero también escatológico, porque hay grandes posibilidades de alcanzarlo, como un acontecimiento íntimo para nuestra nación, que desde hace Dos Siglos, desde la independencia, los peruanos vivimos en esperanza, lo cual es común a todos los mortales de la tierra.
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