CELEBRANDO EL DIA DE LA TIERRA
Se viene dando en la humanidad una profunda preocupación, por todo lo que viene sucediendo en el mundo, y que se siente las consecuencias del desmedro en la calidad de vida, principalmente por la contaminación, expresada de muchas maneras desde el medio ambiente pero más aún en la destrucción del hombre.
La polución es un factor de graves consecuencias, ya que los recursos naturales se hacen cada vez más difíciles de lograr, debido al aumento poblacional mundial que debe ser tomado en cuenta, ya que señalan los estudiosos que se duplicará la población mundial en los próximos cincuenta años.
Como sabemos el Perú es un país bendecido, por la biodiversidad de recursos, que disfrutamos en Costa, Sierra, Selva y el mar peruano con abundancia de peces de consumo y también para industrializar. Este privilegio trae a todo un gran sentido de responsabilidad para valorar lo que tenemos.
La extensión de nuestro territorio, también es digno de tomar en cuenta, compartiendo las fronteras con países de buena vecindad, por tanto, la población peruana de 30 millones extendida en el territorio nacional debería significar reservas de provisión en el agua y las tierras.
Las políticas fallan, por la asfixia del centralismo urbano que se da en todas las ciudades, por la falta de atención, al poblador en su hábitat rural, con la falta de medios para atenderse de la salud y la educación. Consecuencia de ello son los pueblos que se levantan como cinturón de miseria en los centros urbanos.
Apliquemos principios de sabiduría, para celebrar cada día la provisión de la tierra, aquello que es mejor prevenir que lamentar, en este tema nos ayuda a pensar en conciencia, cómo podemos cooperar todos, en la protección de vivir a satisfacción, con todo lo bueno de la creación, esto implica agradecimiento a Dios, con una plegaria por sus bondades, para tener diariamente, el pan que produce la tierra.
Las implicancias son espirituales, necesitamos cambiar en nuestra actitud mental, en conciencia de adentro para afuera, y administrar la naturaleza, en bien de todos los demás, quitando el egoísmo de querer todo para sí, es todo un reto radical de conducta, no siendo fácil humanamente se requiere de la ayuda sobrenatural.
En consecuencia, la mayordomía tiene dos aspectos de vida, para ser responsables, por la creación de Dios, pero aún más y de mayor responsabilidad, es de reconocer la mayordomía por redención, que tiene implicancias de satisfacción plena, en el alma con repercusiones en la salud física.
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