CALIDAD DE VIDA
Es una expresión de la vida moderna, que mentalmente nos lleva a pensar en la satisfacción material, es decir el confort de las exigencias que los tiempos imponen, bajo el sistema consumista de tener todo lo que se necesita tener en la vida, como una imposición de status social.
Es en este sentido que ahora el tema del lenguaje común viene a ser el disfrute de satisfacciones, principalmente del cuerpo en su cuidado, que involucra cirugías de belleza, y ahora no es únicamente actitudes del sexo femenino, sino también varones.
En tiempos tan especiales de expectativas en el Perú, tenemos ahora también las preferencias de la competencia culinaria, y de gran variedad en la cocina peruana, y forma parte de las actitudes de calidad de vida, los platos sofisticados de potajes que ofrecen restaurantes exclusivos.
Sin embargo, es necesario entender siempre que tenemos a nuestra disposición todo lo que la naturaleza nos ofrece para vivir mejor, y teniendo el verdadero sentido para la vida no únicamente para el cuerpo sino también para el alma y el espíritu.
En realidad no hay límites para llenar de satisfacción, la composición triana del ser humano, lo cual se mide en valores y principios, y disfrutar de una verdadera confianza en sí mismo, utilizando la capacidad creativa con entusiasmo y perseverancia.
El principal enemigo de la calidad de vida se manifiesta en lo que comúnmente llamamos stress, lo cual no es otra cosa sino la confusión de actividades que todos tenemos que cumplir mediante una disciplina en la cual establecen prioridades, es decir lo ineludible, a la responsabilidad propia y que forma parte del uso del tiempo, lo cual constituye un reto permanente para todos en general.
La felicidad tampoco consiste en tener dinero en abundancia, lo cual debe constituir un medio de uso más no un fin en la evaluación para vivir en calidad de vida, controlemos los gastos distinguiendo entre lo necesario y lo insulso; también esto debemos controlar.
Finalmente tenemos que reconocer que Calidad de Vida, nunca podrá darse sin el ingrediente más elevado que tiene el ser humano, vivir tomando en cuenta el espíritu, aquello donde descansa el verdadero sentido de la vida, cuyo vacío con el cual venimos al mundo solo puede ser llenado por Jesús.
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