ENTRE EL BIEN Y EL MAL
Es una alternativa permanente de carácter espiritual, manifestada en las decisiones que a todos nos corresponden hacer, en el devenir del tiempo, y que se dimensionan en pequeñas o grandes decisiones, pero todas tienen gravitaciones en el presente, y forman parte del carácter para nuestro futuro.
Reconozcamos nuestra naturaleza adánica, siendo como humanos proclives al mal, porque se manifiesta en la desconfianza, para vivir a la defensiva, es allí entonces donde necesitamos detenernos, para actuar convenientemente, sin prejuicios y con seguridad, que constituye ayuda a nuestra personalidad.
El mal que hay en el mundo nadie lo niega, y lo contrario al bien, y es necesario distinguir lo uno de lo otro para saber lo que es la felicidad y apreciar el bien, por lo que se necesita hacer conocer, que para lo que está mal, allí no termina, porque hay algo mejor.
Sin tratar de ofender, sabemos que el mal es mucho mayor que el bien, y es más apetecible, por lo cual sufrimos, causando pesadumbre de ánimo, que debemos temerlo y huirlo ya que sirve de poco y que puede ser una tiranía que destruye para siempre.
Tomándolo del lado malo, la riqueza es un mal, y el poder es otro mal, lo cual no es insensatez, es una realidad en el entretejido de contradicciones, para encontrar un desengaño en sus males privados; y el mayor de los males es haber gozado de todas las riquezas con sus bienes y no poder inventar un placer más.
La insatisfacción es el mal de mayor presente en la modernidad, todo queremos y nada compensa haciendo sucumbir impulsos que se manifiesta en distintas formas de sufrimiento, como la angustia que es una enfermedad del alma, con repercusiones físicas.
El hombre se afana por labrar su felicidad, luego se da cuenta que allí donde puso todo su esfuerzo encuentra un desengaño, convirtiendo lo imaginado en mal, entonces cabe reconocer que la lucha en el sobrevivir está entre el bien y el mal, por tanto, en todo lo que parece bueno está lo malo, y en todo lo malo también hay algo de bueno.
El hombre que tiene fe en la misericordia de Dios, y que distingue entre el bien y el mal como elementos en la vida, recibe con gratitud la Providencia , que jamás rechaza nada, entendiendo las circunstancias naturales, con una exquisita relación espiritual en el Poder espiritual de Dios. Vivamos la experiencia con esperanza.
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