Cuando se piensa en educación teológica, lo asociamos al instante con instituciones, seminarios o facultades teológicas, cuya meta es la formación, capacitación y entrenamiento de pastores y líderes cristianos para que ejerzan su ministerio, tanto en la iglesia como en el mundo secular Y no nos falta razón; pero además, es un tema que tiene mucho que ver con la investigación y enseñanza de la Biblia que se imparte en los seminarios e institutos bíblicos y esto implica también a la hermenéutica, es decir, la interpretación de la Biblia que fue escrito en hebreo y griego. De las escrituras se desprenden distintas versiones que circulan en el mundo con lenguaje contemporáneo; sin embargo la Biblia Reina Valera de 1960 es la base que fundamenta la mayor interpretación que utilizan los escritores en sus distintas temáticas; temáticas que no solamente se centran en la doctrina bíblica sino también en temas de consagración, de santidad y todo cuanto implica las necesidades humanas, porque la Biblia llena todas las disciplinas de las ciencias humanas. En Europa y Norteamérica, que son considerados en el mundo como países del occidente, son la cuna de los mayores seminarios de investigación y podemos tener una apreciación más clara al ver la diferencia entre la doctrina conservadora de la reforma desde Lutero y la doctrina carismática Pentecostal que ha generado teologías de interpretación emocional; he ahí la importancia de traer a reflexión el tema de educación teológica, lo cual se viene desarrollando en distintos seminarios evangélicos del Perú. Pero, educación teológica implica no solo saber y aprender, sino también influir en todas las esferas del quehacer social; como en la política, en la religión, en lo intelectual, laboral, artístico científico y hasta tecnológico. ¡Esas son las exigencias de la globalización !, y esto implica adaptarse al nuevo ritmo de la modernidad. Sin embargo, este nuevo ritmo no quiere decir olvidar la base histórica del cristianismo, pues debemos saber que los cristianos de los primeros siglos demostraron que siera posible enfrentar y superar el nuevo orden del imperio de ayer, mediante la consistencia de su doctrina y la aplicación de un sistema de educación teológica que llenó los vacíos de muchos. Ellos compitieron contra un sistema poderoso y satánico y ganaron la batalla; porque la espiritualidad, la moral, el testimonio y la fe en cristo Jesús, demostraron ser sus bases más profundas. Por lo tanto, prepárese y nunca renuncie a la herencia espiritual del cristianismo histórico, porque es nuestra base para responder a los desafíos del presente en esta sociedad global que nos ha tocado vivir.
Departamento de Prensa/ Merardo Ponte |