-Contacto
 

 

Artículos

 

Reflejando nuestras preocupaciones

Cuando el mundo se globalizó a través de las comunicaciones, se produjo una interdependencia entre los distintos países del planeta; se unificó mercados, sociedades y culturas, e intervino en la economía para bien o para mal, en donde el hombre a través de un simple razonamiento podría aceptar o evitar impulsos de consumo que ofrece con facilidad el mundo moderno.

Un ejemplo de eso tenemos a las tarjetas de crédito, que son usados incluso por la clase pobre y en consecuencia, lo que se recibe producto del trabajo, no alcanza, porque parte del salario se utiliza para pagar intereses del crédito obtenido; y estos intereses pasan a manos de los que más tienen.

Una economía saludable debe comenzar  primero en la vida personal, basado en principios de control y sabiendo utilizar convenientemente lo que se tiene, y sin ambiciones.

Insistimos que nuestro país necesita más puestos de trabajo, lo cual es un problema serio que el estado debe resolver. Quizá halla una exageración de parte del gobierno, en hablar mucho sobre las bonanzas económicas y entregas de dinero a las regiones, porque la gente al escuchar hablar de esto, percibe que aun con todo eso, no son capaces de resolver sus problemas, produciendo un resentimiento social cuando sus bolsillos se ven afectados.

En estos días,  se viene  presentando un panorama de protestas sociales, con paros y bloqueos de carreteras, lo cual es peligroso porque hay gente que genera sus propios recursos, es decir, que no dependen de ninguna empresa. Estos son los agricultores, los taxistas y todos los informales, que se ven afectado en su economía porque dependen de lo que harán en el día para subsistir. Y estos son millones.

Busquemos pues soluciones concretas, para no dar lugar a las  ideologías extremas, pero también debemos sensibilizarnos todos, teniendo un desprendimiento social  en favor de los que menos tienen. Esta debe ser la actitud, principalmente de las grandes empresas de extracción como las mineras, quienes deben controlar sus apetitos gananciales para ser más solidario con la clase menos favorecida de su región.

Las condiciones que se dan en el Perú, están rodeados de expectativas que debemos tomarlo con optimismo; nuestro país tiene suficientes riquezas para resolver nuestros problemas internos, porque somos numéricamente una población pequeña con relación a nuestra extensión territorial.

Lo más inmediato de las buenas expectativas, es que Machu Pichu a sido designado como uno de las 7 maravillas del mundo; esto es bueno para el turismo, que es la industria sin chimeneas que genera muchos puestos de trabajo, porque es el tercer sector que genera divisas al Perú, después de la minería y la pesca; por lo tanto, necesitamos estar preparados para recibir  y albergar a los turistas que vendrán.

Finalmente, está voceado la aprobación del tratado de libre comercio, con sus pro y sus contras, pero lo cierto es que con eso podremos desarrollar industrias de transformación que es lo que más necesitamos para alcanzar un mercado de 288 millones de personas en EEUU;  veamos pues lo positivo de las cosas y esforcémonos en lo personal  para triunfar.

Por otro lado, la baja aceptación popular de nuestras instituciones, es un reflejo del descontento social hacia nuestros líderes políticos; líderes que están en deuda con la población y que ya es el momento de acortar esa brecha que existe entre ellos y el pueblo. Parecería ser que las palabras claves son, ilusión, esperanza y confianza. Ilusión en que las cosas podrían ser de otra manera. Esperanza de poder cambiarlas, y confianza en que todo o por lo menos algo pueda ser mejor aquí.

Ello implica también confianza en los grupos dirigentes, que supuestamente deciden con sus decisiones sobre el presente y futuro del país, Pero parece que por ahí no va la confianza. Y si así están las cosas, ¿en quiénes confiarán entonces los jóvenes del Perú?. Interrogante que necesita de pronta respuesta .

Departamento de Prensa / Merardo Ponte

 

 
senales
paginas cristianas

       
 

© 2008 Grupo Pacífico de Comunicaciones Telf. (511) 433-7879 / Fax( 511) 433-3276
Av. Guzmán Blanco 465 - piso 7 LIMA-PERÚ